Blog de ISEP

Manifestaciones de la esfera de la ansiedad

Manifestaciones de la esfera de la ansiedad

Diferencias entre Ataque de Ansiedad, Ataque de Pánico, Crisis Pseudoepiléptica y Síncope Psicógeno

La ansiedad y la angustia son reacciones emocionales afines a estresores muy frecuentes en la población general, pero a menudo se utilizan estos dos términos de forma indistinta y errónea. En este sentido, es esencial comprender las diferencias entre un ataque o crisis de ansiedad y una crisis de angustia o pánico, así como con otras manifestaciones de la esfera de la ansiedad, como la crisis pseudoepiléptica y el síncope psicógeno.

Ataque de Ansiedad – Síntomas y Actuación Profesional

La crisis de ansiedad se caracteriza por una explosión de llanto descontrolado, producto de un estado previo de represión o aguante interno y alta tensión psíquica. La persona llora incontrolablemente, puede toser y experimentar taquicardia y sensación de ahogo. Los síntomas disociativos son poco comunes en esta crisis, que dura aproximadamente de 5 a 30 minutos. Se utiliza la metáfora de un volcán en erupción para explicar dicha sintomatología, que vacía el sufrimiento acumulado. 

Como profesionales, ante una crisis de ansiedad, se recomienda llevar a la persona a un ambiente seguro y apartado de la gente, brindarle apoyo emocional para expresar sus emociones y ayudarla a respirar adecuadamente. Posterior al ataque, la persona puede sentirse agotada, y se sugiere descansar: dormir suele ser muy reparador durante este tipo de crisis. Si el paciente lo desea, se puede realizar un análisis retrospectivo de los posibles desencadenantes.

Ataque de Angustia o Pánico – Síntomas y Consecuencias

En las crisis de angustia o pánico, no siempre hay factores contextuales desencadenantes ni una acumulación previa de tensión emocional. Se produce una hiperactivación del sistema cardiorespiratorio, con taquicardia y respiración rápida y superficial. Los pensamientos automáticos negativos como «estoy teniendo un infarto», «me estoy volviendo loco» o «me estoy asfixiando» son frecuentes, y la crisis puede durar de 20 a 60 minutos.

También es frecuente cierta despersonalización, es decir, la sensación de que todo es irreal y que la persona está fuera de su cuerpo. Pueden producirse pensamientos intrusivos e incluso alucinaciones de base catatónica (no psicótica) y cierta fragmentación del yo. 

Este tipo de ataques puede tener un gran impacto psicológico y dejar un sentimiento de crisis postraumática, lo que aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno de estrés postraumático. Algunas personas pueden recurrir a comportamientos autolesivos (cortarse, arañarse, etc.) como una forma de lidiar con los síntomas disociativos y cambiar el dolor psíquico por un dolor físico.

Crisis Pseudoepiléptica – Diferencias y Manejo

La crisis pseudoepiléptica, tradicionalmente conocida como histeria, es a menudo confundida con una crisis epiléptica no psiquiátrica. Se caracteriza por movimientos contorsionados del cuerpo, de gran amplitud, que pueden comenzar como tics.  La persona cae al suelo, pega golpes y le sale baba por la boca.

Los resultados del electroencefalograma son normales, y después del episodio, es común la amnesia total. Las crisis tienen una duración aproximada de 30 a 120 minutos y están asociadas a un profundo sufrimiento interno.

Es fundamental detectar estas crisis en su etapa inicial para una intervención psicológica efectiva. Si vemos que un paciente empieza a tener tics, le tenemos que aislar, dejar que hable y construir un espacio seguro, retirando objetos próximos para evitar lesiones.  En fases más avanzadas, puede ser necesario recurrir a la intervención psiquiátrica y medicación.

Síncope Psicógeno – Un Desmayo sin Causa Médica

El síncope psicógeno, vinculado a un trastorno de conversión, se manifiesta como un desmayo sin causa médica aparente. La pérdida de conocimiento no es abrupta, sino más gradual y con un componente de teatralidad durante la caída. Generalmente ocurre cuando se abordan temas altamente sensibles para el paciente y puede durar de 3 a 30 minutos.

Es esencial diferenciar el síncope psicógeno, caracterizado por la pérdida de tono muscular, del estupor psicógeno, que implica una parálisis corporal y un bloqueo absoluto.

Conclusiones

Distinguir entre las diferentes manifestaciones de la ansiedad es crucial para brindar una intervención adecuada. El ataque de ansiedad, el ataque de angustia o pánico, la crisis pseudoepiléptica y el síncope psicógeno presentan características distintas que deben ser tenidas en cuenta en el abordaje terapéutico. 

Actuar con empatía y proporcionar un ambiente seguro son aspectos fundamentales para ayudar a los pacientes a superar estas situaciones. En casos de necesidad, derivar a un tratamiento psiquiátrico puede ser esencial para abordar adecuadamente estas manifestaciones de la esfera de la ansiedad. 

Es importante recordar que la información proporcionada tiene fines educativos y no debe reemplazar la consulta con un profesional de la salud mental. Si estás buscando más información sobre cómo manejar la ansiedad y otras emociones, te invitamos a conocer nuestra amplia oferta formativa en el ámbito de la psicología clínica

Avatar de ISEP

Acerca del autor:

ISEP
40 años acompañando en el crecimiento profesional en psicología, educación, logopedia y neurociencias.

Ver todas las entradas por ISEP

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *