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La autoestima en la práctica clínica desde terapia de aceptación y compromiso (ACT)

La autoestima en la práctica clínica desde terapia de aceptación y compromiso (ACT)

Para saber lo que está ocurriendo dentro de nosotros, hay que mirar al exterior, a la sociedad y a la forma en la que vivimos como un organismo vivo interactúa de forma dinámica con toda la red compleja. Numerosas son las entradas que aparecen en Internet sobre la autoestima: “Habilidades para mejorar la autoestima”, “Aprende a tener mayor autoestima”, “Taller intensivo para mejorar la autoestima” (intensivo no te lo pierdas). En un fin de semana no se puede incrementar cuantitativamente el nivel de autoestima, como si de un ecualizador se tratara. O peor incluso: “regala o compra autoestima”, haciendo de ella algo tangible o material como si se pudiera ver o tocar. Hacer un cursillo teórico acerca de lo que es la autoestima, difícilmente nos ayudará a largo plazo, porque la autoestima es una experiencia práctica y no teórica.

Por mucho que nos cuenten como montar en bicicleta, uno no aprende hasta que no se monta, practica y se cae. Pues lo mismo ocurre con la autoestima. Aunque se comercia con esta etiqueta como con casi todo en esta sociedad, donde ya no existen las personas, sino consumidores.

Pero antes de seguir…

No vamos a definir qué es la autoestima, sería insustancial soltar una serie de conceptos y constructos teóricos. Todo el mundo sabe lo que es la autoestima. Iremos al grano en estas líneas e intentaremos ofrecer una visión crítica y práctica acerca del coste de perseguir nuestra autoestima, que quizás sea como perseguir la sombra de uno mismo. El objetivo de este artículo es presentar de manera práctica, que la autoestima no necesariamente tiene que preceder a nuestros actos, al contrario, la autoestima es la suma de lo que hacemos o la consecuencia de nuestros actos.

– ¿Cómo?

– Ahora lo veremos

– ¿Entonces, si una persona viene a consulta y nos pide tener más autoestima?

Es frecuente que nos pidan que le ayudemos a tener más autoestima para poder
conseguir determinados logros personales o realizar acciones que son importantes para la persona. Lo primero que le decimos es que a eso no podemos ayudarle, que la autoestima es el sentimiento de quererse a uno mismo y que no se pueden subir los sentimientos deliberadamente. No existe un mando a distancia que puede elevar la autoestima al 8 si está al 5. No se pueden controlar ni los pensamientos ni las emociones, si no, intenta CONTROLAR NO PENSAR en tu mejor amigo desnudo.

-¡Ahh te pillé!

– Entonces quizás tampoco pueda controlar otras cosas…. ¿pero sí lo que hacemos?. – Vamos a ver.

– ¿Entonces no podemos ayudarle a tener mayor autoestima?

No. Aunque si por autoestima se refiere a dar pasos en una dirección valiosa, una vida con significado, que merezca la pena ser vivida y examinada hacía atrás dentro de 50 años, aun sintiendo que no tiene autoestima, a eso sí podemos ayudarle. No podemos controlar los sentimientos, y la autoestima es la estima que uno se tiene así mismo, lo que si podemos controlar es lo que la persona hace en su vida cuando aparece esa “baja autoestima”.

Podemos ayudar a las personas a que sus vidas no estén al servicio de la autoestima, a que para hacer determinada acción valiosa la persona no dependa de si tiene o no autoestima. Dirigirse hacia aquello que es importante, aunque considere que no tenga autoestima. Que se mire al espejo y diga: no tengo autoestima, pero mi vida ha merecido la pena, he hecho aquello que quería hacer, aunque por el camino aparezcan todo tipo de barreras o sensaciones que nos impulsan al contrario de donde queremos ir.

– ¿Cómo se mantiene la baja autoestima?

No necesitamos tener autoestima para hacer aquello que queremos. Si para tener que hablar con alguna persona necesitamos determinados pensamientos y sentimientos… es decir, “siempre que no he tenido autoestima no he hecho aquello que quería hacer”, por lo que he evitado la situación. Cuando he visto a una persona que quería hablarle sentía baja autoestima y no me atrevía a decirle nada, me iba corriendo. Al final esto se convierte en una trampa: Evito las situaciones que puedan herir mi autoestima, pero el coste es que dejo de hacer cosas importantes para mí. La estrategia funciona a corto plazo, aliviando el malestar que supone hacer algo que causa vergüenza, pero a largo
plazo cada vez la vida está más limitada, no haciendo aquello que me importa (tener relaciones sociales) y dependiente de no sentir baja autoestima para poder actuar. Es así como se desarrolla la “Evitación Experiencial”, que es un patrón rígido e inflexible que la persona tiene de relacionarse con sus experiencias internas, evitando: pensamientos, sensaciones, emociones, sentimientos y situaciones.

– ¿De qué trampa me hablas?

¿Qué ocurre si nunca aparece la autoestima en mi vida y para mi es importante tener amistades? Puedo esperar a que aparezca la autoestima o la seguridad en uno mismo para empezar a hablarle a la persona que quiero… ¿Pero y si esto nunca aparece? ¿Dejamos de hacer lo que es importante para nosotros? ¿Y si nuestros pasos dependen de si tenemos o no autoestima? ¿Y si la autoestima aparece dando pasos hacia aquello que queremos? La autoestima es la consecuencia de nuestros actos y no al revés. Aquí estaría la trampa; es aquello que hacemos lo que tiene un impacto en nuestra manera de vernos a nosotros mismos, pero si nuestros pasos van a depender de si tenemos o no autoestima, nunca se va a conseguir. Es un círculo vicioso: Para hacer determinada acción necesito autoestima, pero para tener autoestima tengo que hacer….

Técnicas y estrategias para trabajar la autoestima

– ¿Cómo sube uno su autoestima?

Exponiéndose a situaciones que son importantes para uno mismo. Las personas que tienen mayor autoestima son aquellas que dan pasos hacia aquello que quieren en la vida, aquello que es valioso, aquello que da sentido a sus vidas. Así alteramos las respuestas condicionadas y generamos un nuevo repertorio, más flexible y funcional que permita el contacto directo con las contingencias y con la vida que queremos.
Aquello que seguirías haciendo si vivieras en la tierra de manera permanente o si te quedaran días de vida. Aquellas acciones que uno no quiere morirse sin hacerlas. Eso reporta autoestima. Pongamos un ejemplo: para coger peso una persona necesita estar más fuerte, pero… ¿Cómo una persona se hace más fuerte?, cogiendo peso. Para poder ligar uno necesita tener autoestima, ¿Pero cómo consigue autoestima? Exponiéndose a esas situaciones que son importantes. Al igual que uno se hace más fuerte cogiendo peso.

– Ya, ya, eso parece muy fácil pero… ¿y si fracaso?.

– Llevas razón. Es mejor que te quedes en casa viendo la película de tu propia vida, pensando en cómo te habría gustado vivir. O mejor en lo que te habría gustado haber hecho o en lo qué te gustaría hacer. Admirar a la gente de las redes sociales o seguir fotocopiando días. Hagas lo que hagas lo vas a pasar mal, pero tú eliges que merece más la pena, si quedarte finalmente con la pregunta de que: ¿Y si lo hubiera intentado? O por el contrario con: hice aquello que quería hacer, aquello que daba sentido a mi vida, aunque fracasé, pero si volviera a la misma situación, haría lo mismo que hice. Este es el eterno retorno Nietzscheano que quiero.

La mente dice: blablabla…

Nuestra mente nos sabotea y vienen pensamientos que nos dicen: y para qué vas a hacer eso, te vas a sentir idiota, tú no eres capaz, eres una inútil, no vas a poder, eres feo, van a pensar que estás haciendo el ridículo, mejor no lo hagas etc.. Pero.. ¿Cuántas veces te han venido los pensamientos de que no ibas a ser capaz y finalmente lo conseguiste? ¿A quién le vas a hacer caso a tus pensamientos o a tu experiencia?

Concluyendo

Para terminar, no sé si mejorará o no tú autoestima dando pasos hacia aquello que te importa, pero lo que si te puedo asegurar es que habrás hecho aquello que querías hacer en tú vida ¿Y cómo te sientes cuando haces algo que consideras importante? ¿Por qué lo importante es tener autoestima o lo que consigues teniendo autoestima? Las personas que describen sus vidas como “felices” antes de morir son aquellas que en la vida hicieron aquello que consideraban valioso. Ahora, vamos a plantearnos si lo que hago, es o no valioso, al servicio de qué vivo o bajo control de qué está mi conducta.

Ah por cierto, lo que perdura son las huellas de nuestros actos, las pisadas de nuestros pasos, lo que hemos hecho o lo que hicimos, no como nos vemos, o como los demás nos ven a nosotros. Quizás también ayude la aceptación de que no estamos libres de historia; de que solo somos humanos y de que quizás nos equivocaremos una y otra vez, pues somos seres propensos al error. Esto quizás nos permita levantarnos para seguir hacia el horizonte donde elijamos envejecer. Con o sin autoestima; pues no importan los años de vida, sino la vida de los años.

Por último, si estas en esa etapa vital en la que te interesa ampliar tus conocimientos en este tema y otros aspectos relacionados con las terapias de tercera generación, te invito a que consultes el Máster en Terapias de Tercera Generación que estoy segura que puede ofrecerte muchas respuestas a preguntas que puedas tener. Para más información puedes entrar aquí.

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Acerca del autor:

Maribí Pereira
Psicóloga general sanitaria de adolescentes y adultos. Especialista en Psicología Clínica y de la Salud. Con un enfoque terapéutico cognitivo conductual, integrador, trabajando las habilidades emocionales para promover el cambio en pensamientos y conductas poco adaptativas, ISEP Clínic, Barcelona y consulta propia. Directora del departamento de Proyectos Formativos de ISEP Formación. Docente, tutora de prácticas y trabajos finales de máster en los programas formativos de Psicología Clínica y de la Salud, Terapias de Tercera Generación y Neurociencia, neuro talento y coaching empresarial, de ISEP Formación.

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