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Disgrafía… La guerra contra la escritura

master en logopedia educativa

Las dificultades de escritura se conocen de manera genérica como disgrafías, aunque engloban problemas de diferente naturaleza. Una primera clasificación distingue entre disgrafías adquiridas como consecuencia de una lesión neurológica después de haber adquirido esa habilidad, y disgrafías evolutivas, que se caracterizan por una dificultad en la adquisición de la escritura sin que exista una razón aparente para ello (Defior, 2000).

Las disgrafías adquiridas centrales se caracterizan por la alteración de una de las vías para acceder al léxico (Defior, 2000). Así, existen disgráficos fonológicos, que presentan un trastorno en el mecanismo de conversión de los fonemas en grafemas y solo pueden hacer uso de la ruta léxica. La manifestación principal de esta dificultad es la incapacidad para escribir pseudopalabras; también cometen errores derivativos y en las palabras funcionales (Defior, 2000).

También hay, disgráficos superficiales que solo pueden utilizar la ruta fonológica porque tienen lesionada la léxica u ortográfica. Manifiestan una dificultad en la recuperación de los patrones ortográficos correctos de las palabras que no se ajustan a reglas como son las irregulares, las homófonas o las poligráficas (Defior, 2000).

En cambio, la disgrafía profunda se caracteriza por tener lesionadas ambas rutas, por lo que los pacientes tienen dificultades tanto en las palabras irregulares como en las pseudopalbras. Las disgrafias  semánticas son aquellas en las que los pacientes pueden escribir palabras al dictado pero no comprenden su significado. Las disgrafias periféricas implican trastornos motores y son causadas por una lesión en los procesos posteriores al acceso léxico (Defior, 2000).

Como disgrafías evolutivas se conocen las dificultades de aprendizaje inicial de la escritura sin que exista una razón objetiva para ello, ya que los niños han tenido una escolarización adecuada, tienen una capacidad intelectual normal, un ambiente familiar sin problemas, un desarrollo emocional sin bloqueos o unos procesos perceptivos y motores correctos. En definitiva, no existe una razón aparente que justifique sus dificultades (Defior, 2000).

El principal problema de los niños suele estar en el nivel léxico, así, los disgráficos fonológicos presentan mayores problemas en el desarrollo de la vía fonológica y le dominio de las reglas de conversión fonema grafema (RCFG), lo que se traduce en una dificultad mayor en la escritura de pseudopalabras que en la de palabras (Defior, 2000).

Otro grupo, los disgráficos superficiales, tiene problemas para instaurar la ruta ortográfica y, por tanto, cometen mayor número de errores en las palabras irregulares o no familiares que en las regulares. Por tanto, las dificultades radican en el establecimiento de una de las dos vías, ya sea la que implica la aplicación de las RCFG, que les lleva a confundir algunos grafemas, con particular incidencia de la llamada escritura espejo, ya sea la que requiere el almacenamiento y recuerdo de las formas ortográficas correctas, que les lleva a cometer muchas faltas de ortografía (Defior, 2000).

Sin embargo, lo más frecuente es que los niños presenten dificultades en ambas (disgrafía mixta) ya que al tratarse de un sistema en proceso de adquisición el inadecuado desarrollo de una ruta dificulta también el de la otra. A diferencia de la disgrafía adquirida, no se han observado errores de tipo semántico en los niños (Defior, 2000).

Además de la disgrafía evolutiva, otras dificultades de escritura pueden ser caracterizadas como retraso de escritura, que, a diferencia de aquella, no presentan el carácter de problema inesperado, ya que existe alguna razón (absentismo escolar, bajo CI, ambiente sociocultural bajo, etc.) que podrían explicar este retraso (Defior, 2000).

Mejora de la escritura básica. Recomendaciones:

– Evitar una práctica inicial sin supervisión, que conduce a que se consoliden vicios difíciles de corregir más tarde.
– Proporcionar corrección inmediata de los errores.
– Implicar al niño en el análisis de sus errores, haciendo que sea consciente de ellos.
– Proporcionar modelos detallados de los patrones motores de cada letra.
– Evitar actividades poco valiosas como la copia reiterada de la misma palabra o frase.
– Fomentar una actitud positiva respecto a la correcta formación de las letras, destacando su importancia para conseguir una letra legible.

Mejora de la composición escrita. Recomendaciones:

– Asegurarse que el niño posee las habilidades previas necesarias para la adquisición  de la estrategia objetivo de escritura.
– Discutir previamente los objetivos que se proponen alcanzar y su significado para que el niño conozca los beneficios del entrenamiento.
– Descripción explícita de la estrategia, enfatizando el cómo y el porqué de cada paso en el uso de la estrategia.
– Modelado de la estrategia y de las auto instrucciones por parte del experto, que luego el niño debe expresar con sus propias palabras.
– Aprendizaje de la estrategia, fase en la que se memorizan los pasos a seguir y se practican las auto instrucciones previamente generadas, con el apoyo de “Fichas para pensar”.
– Práctica cooperativa de las estrategias y de las auto instrucciones, conjuntamente con el niño para proporcionar orientaciones sobre la ejecución e información de los resultados que va consiguiendo.
– Ejecución independiente de la estrategia y de las auto instrucciones, sin ayuda.
– Generalización y mantenimiento, para que el niño utilice las estrategias y auto instrucciones en otras tareas y situaciones.

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