Blog de ISEP

El lenguaje de las madres: lenguaje transmitido y compartido. Parte 1

El lenguaje de las madres: lenguaje transmitido y compartido. Parte 1

El presente texto, dividido en dos partes, supone una presentación del ensayo realizado por Mª Ángeles García-Carpintero, alumni del Máster de Logopedia de ISEP. El ensayo puede consultarse y descargarse de forma gratuita. Para ello simplemente debéis seguir el siguiente enlace: ‘El lenguaje de las madres. Lenguaje transmitido y compartido’.

El lenguaje

El lenguaje que nombra el mundo y sus cosas, que nos permite conocernos y re-conocernos y mediante el cual comprendemos, nos expresamos y nos relacionamos con el otro, conformando nuestro propio ser en el mundo, no es nuestro instrumento, no lo poseemos, él nos constituye, por él somos.

Esta reflexión, a partir de la lectura de Heidegger, es la melodía sobre la que se desarrolla El lenguaje de las madres”, algo que tiene mucho más sentido si se aplica a ese lenguaje sentido con el que las madres nos ayudan a ser.

El lenguaje se puede mantener desde nuestros inicios en la vida hasta el final, aunque no se disponga de lenguaje verbal, como ocurre en las enfermedades neurodegenerativas, está más adentro de las palabras, de los silencios, de las miradas, de los gestos y de los roces, es melodía que se oye y se expresa, aún sin la posibilidad de usar los sentidos, con los latidos del corazón, en el revolverse de nuestras entrañas, en nuestro respirar…

La voz es un aspecto que configura nuestro “ir siendo en el mundo”. Desde el silencio del que venimos, reconocemos la voz de la madre, junto a otras voces familiares, escuchamos el canto con el que nos arrullan y cuidan o las voces acordes y disonantes que recogeremos en nuestro caminar y con las construimos nuestra identidad y alcanzamos a dar nuestra palabra con una voz propia que hemos ido modulando, voz que se unirá a otras y resonará en otras.

Decimos a partir de la escucha. Enseñamos a decir a partir de la escucha. Es lo que las madres de todos los tiempos y culturas han hecho y hacen, es lo que debemos seguir haciendo todos y todas: familiares, educadores, vecinos…

El proceso educativo

Educar es recoger las melodías de los que atendemos y devolverlas armonizando el yo y el tú, el sí mismo y el nosotros, dejando que el Sentido corra entre nuestros sentidos, pensamientos y sentimientos, ayudando a dar nuevas formas a lo recibido y transmitido.

Nacemos con un dispositivo interno del lenguaje, un potencial genético humano, fruto del acervo cultural que hemos ido recibiendo, que necesitará madurar en un entorno propicio mediante los poderosos estímulos del vínculo, la relación y la escucha. La importancia de amparar ese dispositivo innato que se pone en marcha desde el seno materno y de optimizar los espacios y tiempos adecuados para que se den esos estímulos iniciales de una forma armónica no se ha considerado suficientemente por haber estado relegado al ámbito de lo doméstico y por ende al de la mujer.

Constatamos un retroceso en la capacidad de pensar, de valorar y de establecer relaciones propicias en las actividades propiamente humanas que ejercemos mediante el lenguaje y que son claves para afrontar las situaciones vitales por las que todos pasamos, para discernir lo correcto y elegir lo mejor, para readaptarnos y proyectarnos. ¿No se deberá este retroceso al deterioro de los vínculos con nuestras madres y familias? ¿No se deberían destinar recursos para afianzar el tiempo de crianza? La necesaria y ya imparable participación de la mujer en la vida pública debería implicar el que esos aspectos se consideren y se posibiliten en igualdad de género.

Siguiendo las diferentes teorías lingüísticas junto a las explicaciones filosóficas y psicológicas acerca del ser en lenguaje que somos y sobre el  desarrollo evolutivo del lenguaje, remarco el valor de las actividades que tradicionalmente han desarrollado y desarrollamos las madres en la relación materno-filial. Intento mostrar la importancia de que se siga cuidando esa relación inicial que posibilita el lenguaje y el posterior aprendizaje eficaz de la lectura, sin perjuicio de que se haga en igualdad de género y en diversidad de opciones.

Bajo este hilo conductor, hay un substrato profundo y es el de la relación con mi madre, enferma de Alzheimer durante muchos de sus últimos años, hasta el final en que dejó este mundo habiéndolo perdido todo, todo excepto la relación que con el lenguaje de las madres le pude mantener.

Aunque explico diferentes teorías del lenguaje, no pretendo hacer una amalgama entre todas ellas. Nada puede ser mejor que la lectura directa. Las diferentes teorías aportan diversas perspectivas para contemplar y analizar lo que hacemos cuando transmitimos y compartimos el lenguaje.

Este ensayo está relacionado con el Máster en Psicología Clínica Infantojuvenil. Si te interesa, ¡no dudes en solicitarnos más información!

Avatar de Mª Ángeles García-Carpintero

Acerca del autor:

Mª Ángeles García-Carpintero

Ver todas las entradas por Mª Ángeles García-Carpintero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR