El lenguaje que nombra el mundo y sus cosas, que nos permite conocernos y reconocernos y mediante el cual comprendemos, nos expresamos y nos relacionamos con el otro conformando, así, nuestro propio ser en el mundo, forma parte de nuestra esencia de seres humanos, nos constituye, por él fuimos creados, por él somos. El lenguaje se puede mantener desde nuestros inicios en la vida hasta el final, aunque no se disponga de lenguaje verbal, está más adentro de las palabras, de los silencios, de las miradas, de los gestos y de los roces, es melodía que se oye y se expresa, aún sin la posibilidad de usar los sentidos, con los latidos del corazón, en el revolverse de nuestras entrañas, en nuestro respirar…
Mª Ángeles García-Carpintero