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Las sectas que vienen: Bioneuroemoción

máster en neuropsicología

El fenómeno sectario no es algo novedoso, todas las personas tienen más o menos una idea general de por qué hay que evitar a estos grupos coercitivos y existe amplio material procedente de la Psicología Social analizando las pautas que los caracterizan. Pero resulta necesario añadir que este fenómeno ha sufrido una lógica evolución a lo largo de los siglos, aun manteniendo sus características principales, las cuales siguen siendo hoy en día bastante claras y discernibles. Someramente podrían definirse las sectas como un movimiento totalitario, presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural, etc. que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control destinadas a conseguir los objetivos del líder del grupo, provocando en sus adeptos una total dependencia del grupo, en detrimento de su entorno familiar y social (Rodríguez Caballería 1992).

Hoy día, sin embargo, existen y se están creando muchos grupos que, aun sin cumplir las características clásicas de secta tal como la categoriza y estudia la Psicología Social, poseen los suficientes puntos en común como para entrar en la categoría de lo que se ha dado en llamar en ingles Large Group awareness Trainings o “programa de concientización de grupos grandes” (Margaret Singer 1995,2003 y Langone 1998). Hasta que sea completamente validada esta nueva denominación nos permite encuadrar de manera provisional a muchos de los nuevos grupos emergentes que no entran en las categorizaciones clásicas y que, sin embargo, producen efectos perjudiciales en sus seguidores, tales como el coaching coercitivo por ejemplo. Estos grupos se muestran más lejanos del prototipo clásico de los movimientos sectarios a los que estaba acostumbrada la sociedad en el siglo XX, más vinculados a movimientos religiosos, políticos o paranormales, como las sectas dirigidas por Jim Jones o el Heavens Gate (ambas terminadas en sendos suicidios colectivos). Ahora bien, en lo que concierne al ámbito de la salud mental, en las últimas décadas nuestra sociedad ha asistido a la creación de un autentico psicomercado, donde se ofrecen una amplia gama de formas de ayuda psicológica o pseudopsicologica disponibles fuera del ámbito de la psicología profesional y fuera del campo de la red de salud mental pública en ámbitos como el asesoramiento, la orientación y el desarrollo personal (Enquete Commission 1998).

El núcleo de estos movimientos cuando se mueven en el ámbito de la salud es atribuir a las enfermedades físicas puntuales, hereditarias o degenerativas, independientemente de su gravedad, pronóstico o curso a una causa emocional, pero entendida esta de forma completamente causal, siguiendo una falacia de afirmación del consecuente del tipo si A entonces B, B entonces A (ejemplo: Si conflicto de pareja entonces cáncer, si es cáncer entonces conflicto de pareja), dando aplicación a esto mediante interpretaciones idiosincrásicas sobre trastornos de índole psicológica o médica, como la sintomatología ansiosa o depresiva, a respuestas inmunitarias como las alergias o trastornos metabólicos como la diabetes, ignorando la literatura médica y psicológica existente y fomentando interpretaciones ingenuas de la enfermedad o del problema, de forma que se termina depositando toda la responsabilidad del padecimiento y de la curación en la persona afectada por esta. Esta falacia produce un doble efecto en el sujeto, que puede resultar psicológicamente devastador ya que puede tratarse de personas que están en un estado de vulnerabilidad debido a la recepción de algún diagnostico de gravedad. Al cabo de un proceso de indoctrinación pueden llegar a percibir en este argumento falaz la posibilidad de liberarse de una molestia crónica, prescindir de supervisión medica o de esquivar los posibles efectos secundarios de una medicación o procedimiento quirúrgico no deseado.

Esta relación causal directa que promueve el origen emocional de la enfermedad es cualitativa y cuantitativamente distinta de la aproximación de la Psicología al ámbito de la salud. Esta, como sabemos, admite la interrelación mente-cuerpo a través de los efectos de señales químicas y eléctricas hormonas, neurotransmisores, etc., y no niega el importante papel que juegan los factores psicológicos en prácticamente todas las enfermedades o trastornos que pueda sufrir una persona. Pero no por ello afirma que al tratar exitosamente el problema o trastorno ello conlleve por necesidad curación de enfermedades físicas como promueven estos grupos; generalmente estos la sugerirán de forma indirecta al principio, citando casos anecdóticos y ejemplos no falseables ni supervisados, no sometidos al método científico, por tanto, y posteriormente, lo irán afirmando de forma más determinante conforme se va progresando en sus filas. El paso siguiente suele ser la proposición de una terapia u/o método para alcanzar este objetivo, generalmente descubierta o recibida en inspiración por el líder del grupo, o bien tomada y adaptada de alguna fuente anterior, resultando este un punto básico de la constitución de los grupos coercitivos, los cuales dirigen muchos recursos a mostrarse como grupos exclusivos con capacidades únicas, e intentaran dejar claro que la satisfacción de las necesidades que busca el adepto (curación, salvación, despertar, etc.) solo podrán conseguirse dentro de su grupono existirán otras formas alternativas de conseguir dichos fines (José Miguel Cuevas Barranquero, 2006). Los demás grupos, profesionales o no, son tildados de farsantes o bien de inferiores. En los casos más paranoides estos grupos externos son denunciados como parte de una conspiración para evitar el progreso del grupo propio u ocultar “la verdad”. Las industrias farmacéuticas, instituciones gubernamentales y los propios profesionales médicos y psicológicos son victimas a menudo de denuncias, ataques y acusaciones de este estilo.

Para ilustrar un ejemplo de lo anterior, tomaremos en este articulo a uno de los grupos que cuenta en la actualidad con uno de los mayores porcentajes de crecimiento en España y que supone un ejemplo casi perfecto de lo anterior. Su líder y fundador fue el psicólogo Enric Corbera del cual el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña manifestó en el mes de febrero del 2014 su desvinculación cuando este o cualquier otro colegiado realice estas actividades. Tal como manifiesto en su nota informativa “a consecuencia de la creciente inquietud que diversos colegiados han trasmitido a esta institución, y la recepción de diversas quejas presentadas por ciudadanos en relación al supuesto modelo explicativo de la enfermedad denominado bioneuroemocion… el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña en cumplimiento de las funciones sociales que le impone la ley y sus estatutos se ve en la necesidad de hacer público su posicionamiento, y manifestar que… no considera que este modelo y las prácticas derivadas de este cuenten con aval y garantía suficiente para ser definidos y situados en los estándares científicos y de calidad propios de la practica psicológica” (extractos del texto del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña publicado en su portal de Internet).

La Bioneuroemoción que se define a si misma como un método de consulta humanista,  es resultado de la fusión de varios movimientos anteriores, cuatro principalmente: la Nueva Medicina Germánica de Ryke Geerd Hamer, la llamada Biología total de Claude Sabbah, discípulo del anterior, las constelaciones familiares de Bert Hellinger que se usan para encontrar causas emocionales de la enfermedad en los antepasados del sujeto en caso de que el sujeto no sea capaz de “encontrar la causa en su vida actual” (transgeneracional), y frases tomadas del ya clásico libro canalizado por la psicóloga neoyorquina Helen Schucman, titulado Un Curso de Milagros (1975), el cual escribió al dictado de una voz en su cabeza que identificaba como Jesús. También dice contar con aportaciones que, por supuesto, son malinterpretadas, malentendidas y mal explicadas de la epigenética y de la física cuántica, degenerando esta última más bien en algo más aproximado al misticismo cuántico que a posturas aceptadas por la física científica y realizando declaraciones realmente distorsionadas respecto a la mecánica cuántica. Todos estos movimientos e influencias son usados en mayor o menor medida para generar una mezcolanza que cristaliza en la llamada Bioneuroemoción.

A pesar de todos los avisos de la comunidad científica sobre de estas actividades el movimiento se extiende de forma exponencial, mediante libros, vídeos de las conferencias colgados en plataformas, la creación de un Instituto en Bioneuroemoción, una Asociación de Bioneuroemoción e incluso dos convenios firmados con universidades en México (Universidad Iberoamericana Torreón) y Argentina (Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario), así como colaboraciones con periodistas que le prestan su apoyo a Corbera, como en el libro recientemente publicado titulado “No soy de este mundo” (Gaspar Hernández Burgos, 2016). Basta con levantar las solapas de este para leer un ejemplo dramático de la culpabilización que se realiza de la victima señalada en párrafos anteriores. Y es que, a pesar de todo ello, la Bioneuroemocion sigue ganando adeptos defendiendo, por ejemplo, procedimientos que incrementan el aislamiento, así como una la interpretación intensa y continuada de los problemas del cliente como algo causado por la familia, amigos o la pareja, y recomendando el distanciamiento de estas personas. Como bien señala el psicólogo Miguel Perlado, experto en prevención y extracción sectaria, para cumplir fielmente la famosa “cuarentena” que pauta la Bioneuroemoción (en este caso mediante la prescripción de tiempos de aislamiento a sus adeptos de noventa días de aislamiento prescritos con la excusa de que es “sanador” para el sujeto desvincularse de la familia) hay que señalar que probablemente ya se tiene que haber dado un cambio de personalidad muy marcado, produciéndose la clásica desestructuración de la personalidad previa del adepto (Pepe Rodríguez 1997,2000); asimismo se da un intenso proselitismo mediante la formación de “acompañantes en Bioneuroemoción” (personas adeptas que pregonan el método ideado por Corbera, los cuales toman cursos de miles de euros y actúan convencidos de la validez de la doctrina dictada por este). De este modo se perpetúa el modelo piramidal ya que les propondrán que tomen cursos para ser maestros y, luego, les pagarán para que den clases a nuevos integrantes, de este modo el dinero saldrá y entrará al mismo lugar (Miguel Perlado, Hemerosectas 2013). Esto conllevará, de forma inevitable y debido a la temática que toca la Bioneuroemoción (enfermedades físicas y trastornos psicológicos y sus presuntas causas)  a incidencias de intrusismo profesional al carecer de los correspondientes títulos que otorgan dichas competencias. Por ello, al parecer, se opta por esta denominación de acompañante que no de terapeuta.

En vista de todo lo anterior, hoy más que nunca resulta necesario, respetando siempre la libre voluntad de expresión, de creencias y de elección de las personas, informar y priorizar intervenciones basadas en métodos suficientemente contrastados y, recordar que el ejercicio de la profesión no debe ser mezclado, ni en la práctica, ni en su presentación pública, con otros procedimientos y prácticas ajenos al fundamento científico de la psicología (Art.17 Código Deontológico del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos). Y, en este sentido, merece la pena hacerse eco de las declaraciones de Miguel Perlado, proféticas ante la infiltración de los grupos sectarios en los ámbitos de salud mental: “lo que está en juego no es tan solo nuestra credibilidad como profesionales, sino también la misma salud mental de las personas afectadas por estas practicas abusivas”.

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5 pensamientos en “Las sectas que vienen: Bioneuroemoción

  1. Carmen Sánchez

    Muchas gracias por divulgar de manera tan clara la verdad sobre la bioneuroemoción y por mostrar que los psicólogos no tenemos nada que ver con esto.

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  2. Emilio Molina

    Estupenda entrada. Sólo me gustaría aportar un par de agregados. El primero es que habría que dejar claro que la psicosomática tiene muchos límites y, hasta donde se ha mostrado la evidencia sobre enfermedades causadas por “las emociones” (o más bien, por el estrés, que es lo que genera un estado anómalo en los sistemas), el cáncer NO es una de ellas.

    Sí hay cierta correlación indirecta entre ciertos estados anímicos (como la depresión) y el cáncer, causada por el hecho de que gente en dichos estados tiende a llevar estilos de vida peores (en cuanto a dieta, alcohol, tabaco…) que le hacen tener “más papeletas” a la hora de sufrir un tumor. Todo ello sumado a los consabidos sesgos (no sólo del consecuente, también otros como el de confirmación) que los humanos arrastramos, y que nos hace relacionar espuriamente causas y efectos.

    El segundo tema a agregar sería poner a disposición de los lectores el trabajo de investigación sobre la materia que RedUNE lleva un par de años preparando y que será en breve puesto a disposición de las autoridades sanitarias para su valoración, en el que se puede encontrar muchísima más información de este tema: https://docs.google.com/document/d/1if3tkKoSJaoCUoESn20EA0mqABlASoe-olLqFJxj_Qw/edit?usp=sharing

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  3. Jorge Marques

    Me parece un artículo muy mesurado, documentado y argumentado, por ellos le doy mi enhorabuena a su autor. Por desgracia este señor y su movimiento ya han cambiado de nombre en una ocasión al menos (antes Biodescodificación); señal inequívoca de que el personaje no se arredra ante las críticas. He conocido a alguna persona que lo secunda y no me cabe duda de la naturaleza de este “movimiento”. Hace ya unos 4 años que escribí un artículo en mi blog sobre este señor y veo que sus delirios no decrecen. Colaboro con el Doctor Barranquero al que aquí se cita, en su estudio sobre la devastadora influencia de la persuasión coercitiva empleada en los grupos sectarios. Vaya desde aquí mi apoyo a todos aquellos/as que desde la razón no consienten la intromisión de seres abyectos en esta u otra rama del conocimiento, como pantalla para conseguir sus dementes objetivos. Saludos cordiales.

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  4. Manuel Lescano

    Estimados, acabo de leer la nota y algunos comentarios, y noto contradicciones debido a que se trata a esta ” practica” como sectaria, sin fundamentos científicos y a su vez mencionan que se dicta en una universidad Mexicana y la universidad de rosario ( arg) y esto es cierto, la cual en el caso de la Univercsdad de Rosario es Nacional, depende del estado Argentino, lo que le da una carácter científico respaldado por una Universidad Nacional.
    Por otro lado personalmente he visto muchos videos sobre el tema y nunca escuche que en algún momento se inste a dejar algún tratamiento medico todo lo contrario aconsejan siempre seguir con su medico o tratamiento.
    La cuarentena esta mal interpretada en la nota, no se trata de alejarse de la fila sino de las situaciones que pueden generarse ya sea en la fila, en amigos parejas, etc, y este aislamiento no es definitivo sino temporal hasta que la persona en cuestión pueda sanar, superar, asimilar o como quieran llamarle la situación que lo aqueja

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    1. Emilio Molina

      Las contradicciones que encuentras, Manuel, forman parte de la propia incoherencia del ser humano. Las sectas siempre intentan arroparse del prestigio institucional para oficializarse. En este caso, en el dossier que comentaba anteriormente tienes información de cómo se consiguió meter en la Universidad de Rosario, lugar de donde más pronto que tarde conseguiremos que sea expulsada, al igual que ha ocurrido con otras universidades donde han intentado colarse (en el dossier tienes más información) y donde han sido pateados tan pronto como han tenido la información de dicho dossier en sus manos.

      En el dossier también encontrarás cómo, a nivel legal, se cubren las espaldas diciendo que no es una terapia, que es un “método de consulta humanista”, que ellos no entran en el tratamiento que quiera seguir el individuo. Sin embargo, en su lenguaje no dejan de decir cosas como “la medicina te daba por muerto”, “tú sigue tomando medicamentos, que si no resuelves el conflicto emocional que te ha provocado esta enfermedad, ya verás”, o “hay gente que sólo viendo mis vídeos ya se han curado” y similares, que se acumulan con un efecto disuasor. En RedUNE tenemos constancia de varias personas que han dejado su medicación por dicha sugestión. Es una manipulación sutil, pero ahí está. Cabe recordar que la bioneuroemoción deriva de otra secta anterior, la “nueva medicina germánica”, cuyo gurú pasó varias veces por la cárcel por varias muertes asociadas, y que sí invitaba frontalmente a abandonar el tratamiento. Para que veas la incoherencia humana de la que hablaba, en Nicaragua algunos adeptos han conseguido hacer presión para que se instaure como oficial. Esto, lejos de avalarla, ejemplifica el peligro de que los adeptos a un movimiento peligroso lleguen a puestos de responsabilidad en los que no hay filtros adecuados ni preparación contra esta realidad.

      La cuarentena, según Enric, se le “inspiró” por la Biblia y, depende de quién le pregunte, te dirá que es lo que tienes que hacer para “aposentar tu mente en el momento en el que tomes conciencia de cuál era el conflicto no resuelto”, o te lo indicará como primera medida nada más le digas “hola, Enric, tengo un cáncer terminal, ¿qué hago?”. En el dossier tienes más información. A efectos prácticos, sirve para separar a la víctima de todo aquél que puede hacerle recapacitar sobre la estafa a la que está siendo sometida, interponiéndose entre la cartera de la víctima y el “acompañante”.

      Como siempre, todo eso y mucho más, en el mencionado dossier: https://docs.google.com/document/d/1if3tkKoSJaoCUoESn20EA0mqABlASoe-olLqFJxj_Qw/edit#heading=h.t3e5q1pqzvcg

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