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Dependencia emocional, un desajuste en relaciones afectivas

Dependencia emocional, un desajuste en relaciones afectivas

Cuando se piensa en una relación de pareja, normalmente se hace asociándolo a una relación basada en el amor, el respeto, la complementariedad y la aceptación del otro.

La dependencia emocional en la pareja

No obstante, en ocasiones, las relaciones de pareja se ven empañadas por la dependencia emocional de una de las partes, lo que puede llegar a limitar el desarrollo autónomo y satisfactorio de ambos miembros de la pareja.

En estos casos, estamos frente a una dependencia patológica, la cual es definida por el DSM-V como un trastorno de la personalidad, enmarcado dentro del subtipo denominado trastorno dependiente, que se caracteriza principalmente por una notable falta de confianza en uno mismo y por la necesidad constante de recibir consuelo, seguridad y apoyo.

Factores de Dependencia emocional

Este hecho se debe, tal y como apunta el psicólogo Jorge Castelló (2005) a la continua interacción de los siguientes factores, los cuales se vuelven determinantes a la hora de desarrollar dicha patología:

  • Carencias afectivas tempranas: las personas dependientes emocionalmente han pasado por experiencias adversas en la infancia relacionadas con la falta de afecto de sus progenitores o en su defecto de sus cuidadores principales.
  • Sobreprotección devaluadora: el mensaje que se le transmite al infante es de su inferioridad respecto al resto, haciendo que éste idealice a sus personas de referencia.
  • Mantenimiento de la relación y focalización excesiva en fuentes externas de autoestima: las personas que se han convertido en dependientes emocionales ha sido porque han mantenido una vinculación afectiva en la infancia con sus figuras significativas pese al rechazo de éstos.
  • Aspectos genéticos y biológicos del sujeto: existen personas que tienen una mayor predisposición genética para mantener un vínculo afectivo a pesar de las experiencias favorables vividas. También contribuye la predisposición genética de sufrir psicopatologías.
  • Factores socioculturales: las diferencias entre culturas y los estereotipos que tengan las mismas influirán en la posibilidad de desarrollar una dependencia emocional.

Además de estos factores predisponentes, las personas con dependencia emocional también cumplen con una serie de características psicológicas que se pueden clasificar en 3 ámbitos diferentes de la vida del sujeto (Castelló 2000, 2005):

La Dependencia emocional en las Relaciones de pareja

  • Necesidad excesiva del otro y deseos de asegurar la relación.
  • Necesidad de posesividad de la otra persona.
  • Pseudosimbiosis (sentimiento de no estar completo sin el otro).
  • Prioridad de la pareja sobre cualquier otra cosa.
  • Desarrollo de un locus control extremo.
  • Apego excesivo con actitudes de admiración y/o sumisión.
  • Desajustes afectivos.
  • Miedo a la ruptura y a ser abandonado.
  • Incapacidad para terminar la relación.
  • Desgaste energético y psicofísico intenso.

La dependencia emocional en las relaciones interpersonales

  • Necesidad de relaciones exclusivas.
  • Necesidad de aprobación constante de los demás.
  • Déficit en las habilidades sociales.

La relación de la dependencia emocional con el estado de ánimo y autoestima

  • Baja autoestima y autoconcepto distorsionado.
  • Miedo e intolerancia a la soledad.
  • Estado de ánimo negativo.

Como consecuencia de todo ello, las relaciones afectivas que establecen los dependientes emocionales no suelen llenan el vacío emocional que sienten, sino que únicamente lo atenúan. Esto a su vez, provoca que las relaciones establecidas no resulten satisfactorias y que, por tanto, el dependiente emocional acabe sufriendo por ello.

Con el fin de que el dependiente emocional pueda tomar conciencia del tipo de relación afectiva que está desarrollando con su pareja, y que posteriormente pueda modificarla, es preciso que, éste realice tratamiento terapéutico.

Evaluación de sujetos con dependencia emocional

Una vez la persona con dependencia emocional acude a consulta, el terapeuta debe realizar una exploración psicopatológica que le permita realizar un diagnóstico diferencial del caso. Para ello, el terapeuta recurrirá a las siguientes herramientas:

  1. Entrevista clínica: permite recoger información sobre la patología del paciente.
  2. Cuestionarios y autoregistros: dan a conocer datos relativos a la frecuencia, duración e intensidad de las conductas objeto de estudio. Algunos de los cuestionarios que se pueden usar en el estudio de la dependencia emocional son:
  3. Inventario Multiaxial de Millon (II) MCMI-II (test de personalidad). Escalas Síndromes Clínicos.
  4. Cuestionario de dependencia emocional CDE (Lemos & Londoño, 2006). Es un cuestionario de autorreporte que evalúa dependencia emocional, basándose en los componentes del perfil cognitivo.
  5. Escala ER (Emotional Reliance) del Inventario de Dependencia Interpersonal (Interpersonal Dependency Inventory – IDI), creado por Hirschfeld, Klerman, Gough, Barrett, Korchin y Chodoff (1977), el cual mide la dependencia emocional e instrumental.
  6. Test de Perfil Relacional (Relational Profile Test – RPT), construido por Bornstein y Languirand en el 2002, el mismo mide: Sobredependencia destructiva, Desapego disfuncional y Dependencia saludable.
  7. Análisis funcional: a partir de la información recogida en la entrevista clínica y en los cuestionarios, se puede plantear una hipótesis diagnosticada del caso e hipótesis explicativa del trastorno/s asociado. Los aspectos que se deben incluir son:
  8. Evaluación de su historia de relaciones previas de pareja, evaluar si presentan un patrón común.
  9. Factores de predisposición como altos niveles de ansiedad, historia de aprendizajes, hábitos tóxicos, factores de predisposición…
  10. Conductas que contribuyen a desarrollar y mantener un factor de dependencia en la pareja (tiempo invertido en la pareja, actividades vinculadas, hábito y rituales que se realiza con y sin pareja…).
  11. Obtención o no de reforzadores de la familia, ambiente, amigos o pareja, deterioro de otras relaciones interpersonales, utilización de la mentira, manipulación, episodios depresivos y/o ansiosos, autorrefuerzo, autocastigo….

Intervención Cognitivo-Conductual en la dependencia emocional

Cuando el terapeuta haya determinado la patología, se iniciará el proceso de intervención, el cual trabajará en:

  • Psicoeducación: brindar información al paciente sobre su patología y responder a preguntas y dudas que puedan surgirle, lo que a su vez, ayudará al paciente a entender el porqué de su trastorno mediante información científica actual.
  • Reestructuración cognitiva: modificar las ideas irracionales y distorsiones cognitivas que el paciente presenta en relación a si mismo, a los demás, a las relaciones de pareja y a los vínculos interpersonales. Enseñar a observar y detectar sus propios pensamientos para que logre cuestionarlos y sustituirlos por otros más adaptativos, racionales y positivos. Para ello, se utilizarán técnicas como el Cuestionamiento Socrático, los Experimentos Conductuales o la Visión Panorámica.
  • Desarrollo de habilidades sociales y asertividad: permitirán expresar sentimientos, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación respetando esas conductas en los demás. Expresar de forma correcta las emociones, opiniones, sentimientos e intereses en nuestra interrelación con el resto.
  • Fortalecer la autoestima: uso de técnicas que permitan al paciente revisar y desarrollar su autoconocimiento, autoconcepto, autoaceptación y autorrespeto para lograr una sana autoestima, mediante el refuerzo positivo de las cogniciones, emociones y conductas positivas.

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Acerca del autor:

ISEP
Más de 35 años acompañando en el crecimiento profesional en psicología, educación, logopedia y neurociencias.

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