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Incidencias del Trastorno Dismórfico Corporal

Incidencias del Trastorno Dismórfico Corporal

Hoy venimos a hablarte sobre todas las incidencias que pueden darse ante un Trastorno Dismórfico Corporal.

Trastorno dismórfico corporal y suicidio

La ideación suicida se cifra hasta en 49’6% en mujeres y 66’7% en hombres, sin que exista diferencia significativa , con Trastorno Dismórfico Corporal y los intentos de suicidio llegan hasta el 25%, con frecuentes repeticiones en la tentativa. Generalmente, se asocia con la propia ideación dismorfofóbica y una elevada comorbilidad con otros trastornos como, por ejemplo, el trastorno depresivo mayor.

Factores de riesgo de suicidio con el Trastorno Dismórfico Corporal

  • Adolescente.
  • Inicio del TDC en la adolescencia.
  • Gravedad de la sintomatología.
  • Comorbilidad, sobre todo, con trastorno depresivo mayor y trastorno por uso de sustancias.

Además, en los pacientes que, con anterioridad, se han sometido a una intervención estética y se ha observado un aumento en la tasa de suicidio, en concreto, en las mujeres sometidas a mamoplastia, el aumento es de dos a tres veces mayor frecuencia y aún mayor si la intervención se realiza después de los 40 años.

Trastorno Dismórfico Corporal y Tratamientos Estéticos

En clínica, nos encontramos con pacientes en diferentes situaciones:

  • Inician la demanda para una intervención psicológica y si tienen buena adherencia al tratamiento, podrán acabar resolviendo las causas que les produce el malestar.
  • Inician la demanda para un tratamiento psicológico pero no tienen buena adherencia al mismo, por lo cual acabarán abandonando e intentando tratamientos estéticos entre los cuales se incluye la cirugía.
  • Aquellos que han iniciado la demanda para un tratamiento de cirugía estética pero el profesional se da cuenta de la existencia de un problema psicológico por lo cual lo derivará al psicólogo.
  • Aquellos que inician una demanda de tratamiento de cirugía estética y el profesional puede darse cuenta o no del trastorno psicológico pero no realiza la derivación, anteponiendo el tratamiento estético.

Los procedimientos estéticos implican mejorar la apariencia física para corregir imperfecciones objetivas o subjetivas. Aunque se ha observado una mejoría de la autoestima, del estado de ánimo y una mejoría psicosocial, dichos efectos son a corto plazo pero no existen estudios que hayan podido comprobar efectos a largo plazo.

La preocupación de los pacientes con Trastorno Dismórfico Corporal por su apariencia física, paradójicamente, aumenta después de la intervención mientras que disminuye su nivel de satisfacción ya que, aproximadamente, en el 30% de los casos diagnosticados han sido sometidos una o más veces a procesos quirúrgicos antes del tratamiento psicológico. Después de varias intervenciones, esta insatisfacción se traslada a otras partes del cuerpo.

En muchos casos, se produce una adicción a la cirugía la cual se asocia con un trastorno de la personalidad, de manera que se debe tratar de forma integral.

Trastorno Dismórfico Corporal y Trastornos Alimentarios

Los medios de comunicación invaden las pantallas de una publicidad que vende éxito, dinero y felicidad a través de unos imposibles cánones estéticos impuestos por la propia sociedad.

La incidencia de estos trastornos alimentarios va aumentando en dichas sociedades y afecta, sobre todo, a las mujeres preocupadas por su peso y su cuerpo. De esta manera, la alteración de la imagen corporal es un factor importante en los trastornos alimentarios.

En general, los adolescentes comparten sentimientos de incapacidad e inseguridad relacionados con una baja autoestima, miedo a la madurez y percepción distorsionada de los propios estados emocionales. Todos estos factores están muy relacionados con la insatisfacción de la imagen corporal.

Tanto en los adolescentes con trastornos alimentarios como con Trastornos Dismórficos Corporales aparecen las ideas sobrevaloradas de control de peso, dietas, y miedo a engordar.

En un grupo de adolescentes entre 12-14 años, ambos trastornos están relacionados con el inicio de la adolescencia ya que es en esta etapa evolutiva donde se producen cambios físicos y psicológicos, factores interpersonales y familiares que influencian en la aceptación de la propia imagen.

En los adolescentes entre 18-20 años, la insatisfacción con la imagen corporal está más relacionada con los cánones socioculturales destacando la preocupación excesiva por el cuerpo, el peso y las dietas y cierta tendencia al descontrol mediante los atracones.

Por tanto, en ambos grupos, existe un grado de asociación clínicamente significativa entre alteraciones alimentarias y grado de insatisfacción corporal y, de hecho, la detección de éste puede actuar como prevención de los primeros ya que las actitudes negativas de los pacientes respecto a su cuerpo y, por ampliación de la imagen corporal son factores predisponentes y desencadenantes de los problemas alimentarios.

Trastorno Dismórfico Corporal y los medios de comunicación

Los medios de comunicación y, especialmente, la publicidad aportan una representación social de un cuerpo ideal; así, la publicidad de modelos femeninas delgadas, jóvenes y exitosas proporcionan un referente con el cual los pacientes y, sobre todo, si son adolescentes, tienden a compararse con las consecuencias negativas que para la salud, tanto física como psicológica comportan.

Estudios sobre autoestima

Según una encuesta aparecida en el documental Miss representation (2011), al 53% de las adolescentes de 13 años no les gusta su cuerpo y a los 17 años, aumenta hasta un 78%. De todas ellas, un 65% ha tenido algún trastorno alimentario y un 17% han tenido episodios de autolesiones.

Nemours Children’s Health System realizó una encuesta en 2014 con niñas sobre la presión que tenían respecto de la imagen corporal y la belleza: un 19% no se sentían guapas, un 40% no se sentían seguras acerca de su aspecto físico y a un 50% no le gustaban las fotos mientras que otro 50% reconocían estar preocupadas por su peso. Según otro estudio, un 69% de los preadolescentes y adolescentes reconocen que las fotografías que aparecen en revistas de moda les influye en su concepto de su figura corporal ideal y a un 47%, estas imágenes les influyen para perder peso (Muñoz López, 2014).

Psychology today publicó un estudio denominado Ads everywhere: the race to grab your brain (2016) en el que se afirmaba que los adolescentes “están expuestos a 5000 mensajes publicitarios al día por medio de la TV, revistas, internet…” con lo cual afirman que “una exposición de un mínimo de 60 minutos viendo imágenes en revistas de moda reduce la autoestima de una niña hasta el 80%” .

En un estudio realizado por Girlguiding (2016) se destacó que un tercio de las mujeres entre 11-21 años, consideraba que la presión por construir una imagen perfecta, también en las redes sociales, les estaba produciendo consecuencias psicológicas negativas mientras que, en el 35% de los casos, la existencia de esta preocupación se basaba en la comparación con otras.

Por tanto, la imagen física proyectada por los medios de comunicación sobre la imagen corporal de las pacientes afectaba directamente las percepciones que ellas tienen de su cuerpo lo cual nos lleva a la necesidad de desarrollar capacidades críticas con respecto a los medios de comunicación lo cual implica una reflexión importante tanto para las escuelas como para los padres y los propios medios de comunicación, teniendo en cuenta que todas las modas son pasajeras y que, ante las influencias negativas procedentes de los medios, de la publicidad o de las redes sociales, lo mejor es afianzar la propia personalidad ya que es única e irrepetible.

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Acerca del autor:

María Dolors Mas Delblanch
Licenciada en Psicología por la UOC, 2007. Máster en Neurociencias, UB-IL3-IAEU, 2008. Técnico en Educación Emocional, Prisma, 2010. Máster en Psicología Clínica y de la Salud, ISEP, 2012. Postgrado en Terapia de Pareja y Sexual, ISEP, 2013. Experta en Realidad Virtual, Psious, 2015. Psicóloga General Sanitaria por Habilitación, 2015. Experta en Informes Periciales, IEPA, 2016. Cursos diversos sobre TDA, DEL, tests proyectivos, crisis de pánico, trastornos psicóticos… Actualmente, estudiando el Máster en Psicología Clínica Infantojuvenil de ISEP (2017-2019). Trabajando desde 2008 en su propio Gabinete de Psicología y Psicopedagogía, de orientación cognitiva-conductual, pero con amplia presencia de las terapias de tercera generación – realidad virtual y aumentada, mindfulness ,TAC,EMDR – más el uso de la inteligencia artificial – fármacos digitales – para el tratamiento de niños y adolescentes con TDAH y la rehabilitación cognitiva de adultos

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