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Heminegligencia, una lesión en el hemisferio cerebral derecho

Heminegligencia, una lesión en el hemisferio cerebral derecho

El cerebro es el órgano principal del sistema nervioso central el cual está constituido por dos mitades, el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo.

Los hemisferios cerebrales

Cada uno de estos hemisferios está especializado en conductas distintas. Así pues, mientras que el hemisferio derecho está estrechamente ligado con la expresión no verbal (percepciones, emociones, intuiciones…), el hemisferio izquierdo se relaciona especialmente con la capacidad lingüística de las personas.

Además, cabe destacar que, entre los dos hemisferios y nuestro cuerpo existe una relación invertida. De manera que, los movimientos de la parte izquierda del cuerpo son controlados por el hemisferio derecho, mientras que el hemisferio izquierdo es el responsable de los movimientos de la parte derecha.

Tras una lesión cerebral, independientemente de sí ésta es causada por un Accidente Cerebro Vascular (ACV) o ictus, un Traumatismo Craneoencefálico (TCE), anoxia, encefalitis o tumor cerebral; es posible que la persona presente diferentes secuelas.

Tipos de secuelas y gravedades tras las lesiones cerebrales

El tipo de secuelas y la gravedad de las mismas dependerá de factores tales como:

  • Zona cerebral lesionada
  • Gravedad de la lesión primaria
  • Aparición de lesiones secundarias y su gravedad
  • Complicaciones surgidas durante el proceso

De igual forma, se debe considerar que el daño cerebral afectará a todos los aspectos de la persona generando alteraciones a nivel cognitivo, emocional y de comportamiento, de comunicación, de funcionalidad y pérdida de autonomía, físico y de la deglución.

Alteraciones cognitivas más frecuentes tras un DCA

Dentro de las alteraciones cognitivas más frecuentes después de sufrir un Daño Cerebral Adquirido (DCA), se encuentran:

  • Desorientación y confusión
  • Alteración de la atención y la velocidad de procesamiento
  • Dificultad en la adquisición de nuevos aprendizajes (amnesia anterógada)
  • Variación en la percepción
  • Alteración de la praxis
  • Distorsión de las funciones ejecutivas
  • Falta de conciencia de los déficits

En el caso que una persona con DCA presente una alteración atencional respecto a los estímulos visuales procedentes de uno de los lados de su cuerpo, se hablará de heminegligencia o negligencia espacial unilateral.

¿Qué es la heminegligencia?

Dicha heminegligencia es considerada como un desorden neurológico, el cual hace que la persona con DCA presente dificultades o incapacidad para atender, orientarse, representar o responder a los estímulos situados en el hemicampo contralateral al lado de la lesión cerebral, y no existe ningún déficit sensorial o motor que pueda explicar este hecho (Heilman y cols., 1993). Es decir, si la persona ha sufrido una lesión que le haya afectado al hemisferio derecho, no percibirá ni prestará atención a nada que esté situado en el lado izquierdo.

¿Cómo evaluar la negligencia espacial unilateral?

Una manera para evaluar la negligencia espacial unilateral es solicitando al persona que señale o coja objetos colocados en una mesa. De este modo, se observará como el paciente omite todo lo colocado en la izquierda.

Con el fin de poder mitigar las alteraciones producidas por la heminegligencia, existen los siguientes diferentes programas de rehabilitación neuropsicológica, los cuales se pueden usar para tratar algunos de los síntomas que conlleva este síndrome:

Rehabilitación neuropsicológica para DCA

  • Incrementar el nivel de conciencia del déficit: a partir del trabajo en la mejora del nivel de conciencia, se disminuye la conducta de hemingligencia y produce una mejora en la ejecución de actividades de la vida diaria que no habían recibido entrenamiento.
  • Estimulación vestibular calórica: consiste en irrigar con agua helada el oído externo contralateral, incrementando así el novel de atención selectiva asignado a diferentes partes del cuerpo y del espacio extrapersonal a la lesión cerebral y facilitando la realización de movimientos hacia la mitad del campo visual ignorado.
  • Técnica del Eye Patching: se trata de tapar el ojo ipsilateral a la lesión para reducir de forma significativa la heminegligencia y mejorar el nivel de independencia en las actividades de la vida diaria.
  • Entrenamiento en visualización y movimientos en imaginación: el entrenamiento consiste en 40 sesiones con una duración de 50 minutos aproximadamente por sesión en las cuales se realizan tareas de visualización (visualización del hogar, descripción de una ruta, ortografía invertida…) y tareas de movimiento en imaginación (imaginación de posturas o de secuencias en movimiento).
  • Entrenamiento en atención sostenida: al mejorar el sistema de atención sostenida se podrán observar efectos sobre la conducta de heminegligencia como la reducción de distraibilidad o el mantenimiento de concentración en la tarea por un período de tiempo más largo. De este modo, el paciente será más consciente de sus déficits y aprenderá más fácilmente estrategias compensatorias.
  • Técnicas de rotación de tronco: se incrementa la capacidad del paciente de controlar la rotación del tronco para mejorar así las tareas de exploración visual.
  • Técnicas de video-feedback: el registro de su comportamiento mediante técnicas audiovisuales proporciona la posibilidad no sólo de verse posteriormente, sino que les ayuda a percibir su propia ejecución a partir de la proyección.
  • Estimulación Magnética Transcraneal (TMS): a partir de la estimulación del córtex parietal derecho para inducir un síndrome de heminegligencia transitorio consigue reducir el fenómeno de la pseudoheminegligencia en sujetos sanos.
  • Rehabilitación asistida mediante robot: se potencia la recuperación funcional y se reduce la dedicación de los fisioterapeutas gracias al uso de robots.
  • Uso de prismas ópticos: los prismas ópticos desplazan el entorno visual del paciente de modo que cuando éste intenta agarrar un objeto, falla. La constatación del error de localización visual hace que el paciente corrija la trayectoria del movimiento.
  • Realidad virtual: el entrenamiento virtual inmersivo induce a la neuroplasticidad y contribuye a la recuperación funcional de los pacientes.

Gracias a todas ellas, la persona que sufre heminegligencia mejorará su capacidad para detectar hechos que ocurren en el lado opuesto al lesionado, advertir sonidos leves mediante el oído del hemicuerpo afectado, mayor organización en las cadenas de acciones realizadas, mejora de la orientación o reducción de los problemas para vestirse o mantener la higiene personal.

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Acerca del autor:

ISEP
Más de 35 años acompañando en el crecimiento profesional en psicología, educación, logopedia y neurociencias.

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