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Detección, evaluación y tratamiento de la disfemia

Detección, evaluación y tratamiento de la disfemia

En esta ocasión venimos a hablaros sobre la Detección, evaluación y tratamiento de la Disfemia.

¿Qué es la disfemia?

La disfemia, también conocida popularmente como tartamudez, es una alteración en el ritmo de la comunicación hablada que se muestra como variación en la melodía del discurso sin que exista ninguna anomalía orgánica en los órganos de fonación de la persona.

Esta alteración en la expresión verbal se manifiesta con interrupciones en la fluidez del habla tales como prolongaciones, repeticiones, bloqueos, fragmentaciones de palabras, circunloquios, revisiones o interjecciones. Asimismo, en gran parte de los casos, esta fluidez del habla también va acompañada de tensión facial y corporal, comportamientos secundarios y afectaciones emocionales que causan impedimentos del habla y disminuyen la comunicación.

La Disfemia en cifras

Según Craig et al., se estima que en el mundo existen 68 millones de personas con disfemia de forma constante, lo que viene a representar un 1% de la población mundial. No obstante, estudios como el llevado a cabo por Mansson, señala que si se tienen en cuenta las personas que alguna vez han sufrido tartamudez de forma puntual, la cifra se eleva hasta el 5% de la población mundial. Así pues, no es de extrañar que celebridades como Marilyn Monroe, Tiger Woods, Bruce Willis o Julia Roberts, hayan reconocido haber sufrido algún tipo de disfemia a lo largo de sus vidas.

Origen y Síntomas de la Disfemia

Pese a que el origen de la disfemia aún se desconoce a ciencia cierta, es importante que cuando un niño empieza a hablar, sus principales cuidadores presten atención a si el pequeño muestra algún tipo de disfluencia en el habla. Los principales signos que pueden hacer sospechar de que el menor sufre una alteración en la fluidez del habla son:

  • Historial de disfemia familiar: se ha comprobado que la disfemia puede ser genética y hereditaria, por lo que si el niño tiene algún antecedente de familiar que haya padecido disfemia en cualquier etapa de su vida, se deberá prestar especial atención a la evolución del habla del pequeño.
  • Tartamudez durante 6 meses: controlar si el niño tartamudea durante más de 6 meses y si está tartamudez evoluciona e incrementa en intensidad y severidad conforme van pasado los días.
  • Tensión física: analizar si al hablar el pequeño presenta tensión física, tanto corporal como facial, las cuales son propias de la disfemia.
  • Comportamientos secundarios: ver si el niño exhibe comportamientos secundarios tales como parpadeo de ojos, continuos golpecitos de dedos, manos o pie, o movimientos de cabeza hacia un lado, etc., puesto que probablemente estos vengan derivados de la tensión y la interrupción en la fluidez del habla.
  • Reducción en la participación del niño en el hogar o en la escuela: examinar si el niño evita la participación en actividades que lo obliguen a expresarse verbalmente por el temor de que su habla tenga interrupciones en la fluidez, que otras personas lo detecten y se burlen de ello.

En caso de que el menor presente alguno de estos signos o una combinación de ellos, se debe acudir inmmediatamente a un logopeda para que éste pueda evaluar dicha alteración y proponga el tratamiento más adecuado a sus particularidades. Así pues, gracias a la atención temprana, se incrementarán las posibilidades de la recuperación de la fluidez, a la vez que se impedirá que la disfemia evolucione.

¿Cómo detectar o evaluar la Disfemia?

Para evaluar la disfemia, el logopeda entrevistara a los progenitores del menor con el fin de obtener el historial del niño y de sus antecedentes, las preocupaciones de los padres, los síntomas observados, el comportamiento mostrado por el niño, el desarrollo del habla, la vida social y física del niño en cuestión.

Para ello, el logopeda debe llevar a cabo observaciones del niño en diferentes contextos (escuela, casa, lugar público…) y con diferentes personas (progenitores, profesor, amigos…).

Adicionalmente, también se debe obtener aportaciones de personas que interactúan con el niño a diario presentándoles cuestionarios sobre sus observaciones del comportamiento y fluidez del paciente.

Para concluir con la evaluación, el logopeda deberá registrar tomas del habla del niño en diferentes contextos, para posteriormente transcribir la grabación e identificar la cantidad, intensidad, duración y severidad de las disfluencias. De igual forma, también servirá para ver el comportamiento del niño e identificar la existencia de tensión, tics, comportamientos secundarios, movimientos corporales y faciales.

Con todo ello, el logopeda podrá determinar la severidad de la disfemia, midiendo la frecuencia, duración e intensidad de repeticiones, prolongaciones, bloqueos y comportamientos físicos y establecer así los métodos de tratamiento e intervención más adecuadas a las disfluencias que exhiba el paciente.

Técnicas de intervención en la Disfemia

Algunas de las técnicas que puede utilizar el logopeda para intervenir en la disfemia son:

  • Incrementar la fluidez del habla propiciando el estrechamiento y el habla fácil.
  • Controlar el ritmo del habla, promoviendo el uso de pausas entre palabras cuando se estructuran las frases.
  • Reducir las emociones negativas hacia la disfemia mostrando que mucha gente sufre este tipo de alteraciones (el propio logopeda, sus padres, las celebridades…) y convertirlas en emociones positivas.
  • Trabajar la postura y relajación de músculos para eliminar la tensión corporal y las características secundarias.
  • Trabajar la distensión de la musculatura facial con galletas para relajar la musculatura, bostezar con la boca cerrada, vibración de labios, masticar sin hacer contacto con los molares
  • Modificar la respiración del paciente para controlar la respiración y organizar las pausas pre-inspiratorias y controlar el aire espirado para sustituir el bloqueo
  • Educar al paciente sobre los procesos involucrados en la producción del habla.

De este modo, poco a poco, el niño irá reduciendo la duración, la frecuencia y las tensiones propias de la disfemia y mejorando sus habilidades de comunicación.

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Acerca del autor:

ISEP
Más de 35 años acompañando en el crecimiento profesional en psicología, educación, logopedia y neurociencias.

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