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Afasia, uno de los ámbitos más frecuentes de la logopedia

Afasia, uno de los ámbitos más frecuentes de la logopedia

La afasia, definida como la pérdida total o parcial de los procesos implicados en la formulación y comprensión del lenguaje oral que son secundarios al daño cerebral adquirido de una amplia red neuronal distribuida en estructuras corticales y subcorticales del hemisferio cerebral dominante para el lenguaje, usualmente el izquierdo (Alexander, 1997; Berthier, 2005; Hillis, 2007), es uno de los ámbitos de actuación frecuente, tanto a nivel evaluativo como rehabilitador, del logopeda.

Las causas más frecuentes de una afasia son el accidente cerebro-vascular (ACV) o ictus (isquémico o hemorrágico), el traumatismo craneoencefálico (TCE), neoplasias cerebrales, o cualquier otra lesión cerebral que pueda causar daño en las áreas cerebrales que participan en la comprensión y expresión del lenguaje.

Tipologías de afasias

Existen un total de siete tipos de afasia en relación a la clasificación neuroanatómica clásica (Broca, Wernicke, conducción, anómica, global, transcortical sensorial, transcortical motora y transcortical mixta) presentando, cada una de ellas, unas características diferenciales de afectación de las funciones lingüísticas. En general, no obstante, solemos clasificarlas en base a tres aspectos (dicotomías):

  1. La fluencia, o capacidad para emitir un lenguaje con buena capacidad de articulación y con un número adecuado de palabras por minuto. En algunos casos (afasias fluentes) la fluencia es normal o aumentada, pero el lenguaje puede ser ininteligible por la presencia de alteraciones o deformaciones  fonémicas en las palabras emitidas (parafasias y neologismos) con escaso contenido léxico (sustantivos, adjetivos, verbos, etc.) pero con una buena estructura gramatical y sintáctica y, en otros casos (afasias no fluentes) existe una reducción en la fluencia con deformaciones fonéticas en las emisiones verbales pero con mayor capacidad de acceso a contenido léxico y semántico.
  2. La repetición, o capacidad para emitir enunciados de diferente longitud una vez oídos. En este sentido nos encontramos con afasias con la repetición conservada de forma total o parcial (transcorticales y anómica) y el resto de afasias con la repetición alterada.
  3. La comprensión, o capacidad para entender los enunciados que se escuchan, bien sean dentro de un contexto adecuado (p.ej., con pistas visuales y no verbales) o sin contexto determinado. En este sentido encontramos afasias con una comprensión alterada (p.ej., Wernicke) frente a otras con una comprensión relativamente preservada (p.ej., Broca) o completamente preservada (anómica). La comprensión, en ocasiones puede verse, así mismo, alterada por fallos en la memoria de trabajo auditivo-verbal.

Comorbilidades de las afasias

Entre los trastornos asociados a la afasia encontramos:

  • Alexia y agrafia que son alteraciones variables de la expresión y comprensión lectora y escrita en personas que previamente habían adquirido unas adecuadas habilidades lectoras.
  • Trastornos cognitivos (memoria, atención, funciones ejecutivas, etc.) lo que suele producir dificultades para seguir instrucciones, retener y almacenar la información, enlentecimiento cognitivo (bradipsiquia) y otro tipo de alteraciones que van a influir también, de forma inevitable, en la expresión y comprensión verbal.
  • Trastornos motores en las extremidades (hemiparesia o hemiplegia), y en el habla (disartria, apraxia del habla, etc.) y en el control motor voluntario (apraxias ideomotoras e ideatorias).
  • Trastornos sensoriales visuales (visión doble o diplopia, pérdida de una parte del campo visual o hemianopsia, etc.), auditivos (hipoacusias) o la sensibilidad somatoestésica (p.ej., hipoestesia o disminución de la sensibilidad).
  • Alteraciones neuropsiquiátricas (depresión, ansiedad, etc.).
  • Alteraciones en el comportamiento emocional y social (apatía, labilidad emocional, desinhibición, etc.)
  • Alteraciones deglutorias (disfagia orofaríngea).

Afectaciones y evolución de las afasias

Todos estos factores van a provocar una reducción en sus actividades sociales y de ocio (Cruice, Worrall, & Hickson, 2006), el retorno a las actividades laborales o académicas previas, la integración familiar, etc., lo que va a provocar una reducción en la calidad de vida de las personas afectadas (Hilari, Wiggins, Roy, Byng, & Smith, 2003; Ross & Wertz, 2003) y todo ellos va a  repercutir de forma negativa en la calidad de vida del paciente.

El pronóstico de la afasia es incierto porque depende de múltiples factores, como el tipo de lesión, la localización y su gravedad, aspectos personales (edad, estado general de salud, nivel educativo…) y del entorno familiar.

Al principio, es posible que el afásico no hable o lo haga sin sentido, y que no comprenda lo que decimos o que no le comprendamos nosotros. No obstante, prácticamente todas las afasias suelen evolucionar hacia formas más leves. En ocasiones, se pueden recuperar algunas habilidades lingüísticas y comunicativas; en otras, la comunicación debe ser mediante sistemas comunicativos menos habituales como cuadernos de comunicación, gestos, etc.

Rehabilitación como tratamiento

El tratamiento de la afasia se encuentra, de forma habitual, integrada dentro de unidades multidisciplinares de neurorrehabilitación, donde los diferentes profesionales del ámbito sanitario (médicos rehabilitadores y foniatras, logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, psicólogos, DUE, TCAI, etc.) y no sanitario (trabajador social, dietista/nutricionista, etc.) que integran dichas unidades, ofrecen un enfoque terapéutico holístico e integrador.

Los logopedas son los implicados directamente en la prevención, la evaluación, el diagnóstico y la rehabilitación de los problemas comunicativos que afectan al lenguaje (afasia), al habla (disartria y apraxia del habla), la voz (disfonías) o de la deglución (disfagia orofaríngea), entre otros aspectos.

La rehabilitación de la afasia debe iniciarse lo antes posible, cuando lo permita el estado general de salud del paciente.

El tratamiento, inicialmente, será intensivo y la frecuencia y la duración variará según factores como la causa, el tipo de afasia, la severidad de los problemas, la evolución, etc. Continuará mientras se puedan percibir mejoras significativas.

¿Se puede prevenir la afasia?

Serían los mismos que para la prevención de cualquier enfermedad cardiovascular:

  • Controlar la presión arterial (hipertensión)
  • Reducir la ingesta de colesterol y grasas saturadas en la dieta ya que se reduce potencialmente la acumulación en las arterias
  • Dejar de fumar, si se es fumador
  • Reducir el consumo de alcohol
  • Controlar la diabetes: mantener unos niveles de glucosa en sangre adecuados
  • Mantener un peso saludable, ya que el sobrepeso es uno de los principales factores de riesgo
  • Seguir una dieta rica en frutas y verduras: 5 o más porciones diarias de fruta y/o verdura
  • Hacer ejercicio de forma regular: el ejercicio aeróbico reduce el riesgo de accidente cerebrovascular
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Acerca del autor:

Álvaro Pérez
Logopeda en la Unidad de Foniatría y Logopedia. Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. Hospital Universitari Vall d’Hebron (Barcelona). Máster en Neuropsicología. Coordinador en Barcelona del Máster en Neurorrehabilitación y del Máster en Logopedia Clínica en Daño Neurológico.

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