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Intervención psicoterapéutica para el Trastorno Bipolar

Intervención psicoterapéutica para el Trastorno Bipolar

Hoy venimos a hablarte sobre el Trastorno Bipolar y como realizar la Intervención Psicoterapéutica en el mismo.

¿Qué es el Trastorno Bipolar?

El Trastorno Bipolar es un trastorno mental grave, recurrente e incapacitante, el cual se caracteriza por la alternanza de episodios de depresión y manía. Durante estos episodios depresivos y maniáticos, la persona experimenta cambios extremos en el estado de ánimo, los pensamientos y las conductas.

¿Cómo se trata un Trastorno Bipolar?

Pese a que el tratamiento al que se suele recurrir cuando se diagnostica el Trastorno Bipolar es fundamentalmente farmacológico, diversos estudios sobre la terapia cognitivo-conductual (Echeburúa, Salaberría, Corral, et al., 2006), han demostrado que en casos de personas con Trastorno Bipolar, es mucho más efectivo combinar la terapia farmacológica y psicológica, que optar solamente por uno de ellos (González Isasi, Echeburúa, Mosquera, et al, 2010).

El hecho de proponer intervenciones psicosociales como tratamiento complementario a la farmacología, pretende aumentar la adherencia al tratamiento médico, disminuir las tasas de recaída y las rehospitalizaciones, y con ello, mejorar su calidad de vida y la de sus familiares.

De igual forma, las intervenciones psicoterapéuticas ante un Trastorno Bipolar tienen como objetivo mejorar el funcionamiento social y ocupacional del paciente, a la vez que también se aumentan las estrategias de afrontamiento para su entorno social y laboral (Isasi, Echeburúa, Arrillaga, 2003).

Terapias Psicoterapéuticas ante un Trastorno Bipolar

Algunas de las terapias psicoterapéuticas que han demostrado una mayor eficacia en el tratamiento de personas con Trastorno Bipolar son:

Psicoeducación

La psicoeducación es una parte muy importante de cualquier proceso terapéutico puesto que constituye los cimientos básicos del mismo y determina su resultado. Con esta técnica se pretende enseñar a los pacientes con Trastorno Bipolar en qué consiste la enfermedad, cuál es su tratamiento y cómo reconocer signos de recaída para detectarla de forma temprana y evitar un episodio total.

Terapia Cognitivo-Conductual

Debido a la naturaleza psicoeducacional que tiene la Terapia Cognitivo-Conductual tienen una naturaleza psicoeducacional la cual promueve el control y la autorregulación del afecto (Tzemou y Birchwood, 2007). Los objetivos de la Terapia Cognitivo Conductual para las personas con Trastorno Bipolar serían:

  • Educar al paciente y a las personas importantes de su entorno sobre el Trastorno Bipolar, el tratamiento y las principales dificultades asociadas al mismo.
  • Enseñar a los pacientes métodos para registrar la ocurrencia, la gravedad y el curso de los síntomas maníacos y depresivos.
  • Facilitar la adherencia a la medicación prescrita, eliminando los obstáculos que interfieran con dicha adherencia.
  • Proporcionar estrategias no farmacológicas para afrontar los síntomas conductuales y cognitivos de los ciclos maníacos y depresivos.
  • Enseñar habilidades para afrontar los problemas psicológicos que desencadenan los episodios maníacos y depresivos o la secuela generada por los mismos.

Intervención familiar y de pareja

El contexto familiar afecta y es afectado por el diagnóstico de Trastorno Bipolar en uno de sus miembros, de modo que se asume que las interacciones familiares y de pareja pueden ser una fuente de problemas, así como se pueden convertir en un factor determinante en la probabilidad de sufrir recaídas (Craighead, 2000). De igual forma, se ha demostrado que cuando las familias y la pareja conocen la enfermedad y todo lo que la rodea, se reducen el estrés y la carga, a la vez que también disminuyen los conflictos con el enfermo (Reinares, et al. 2004), puesto que conocen las emociones expresadas por el paciente en los episodios maníacos y depresivos.

Terapia interpersonal y del ritmo social (IPSRT)

La terapia interpersonal y del ritmo social fue desarrollada en 1994 por Frank et at. Y en ella, se parte de la premisa que el déficit nuclear es la inestabilidad, fundamentada en la teoría de que el humor estable emerge de la estabilidad de los ritmos sociales. Es decir, surge de los patrones de la actividad diaria y de la estimulación social, basando el sustrato biológico en los ritmos circadianos. Así pues, se trata de una terapia de aplicación individual que se centra por un lado en las relaciones e interacciones interpersonales, y por otro, en el establecimiento de ciclos rítmicos o rutinas cotidianas. En este aspecto, la terapia interpersonal y del ritmo social pone especial atención en la regulación del sueño, ya que se trata de un elemento con gran influencia en el Trastorno Bipolar (Becoña y Lorenzo, 2001), el cual puede proteger al paciente de nuevos episodios maníacos.

Finalmente, cabe recordar que todas estas intervenciones psicoterapéuticas deben ser realizadas de manera complementaria al tratamiento farmacológico y llevadas a cabo por profesionales con experiencia en el manejo de pacientes con Trastorno Bipolar (Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre Trastorno Bipolar, 2012).

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Acerca del autor:

ISEP
Más de 35 años acompañando en el crecimiento profesional en psicología, educación, logopedia y neurociencias.

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