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Hashtags e ideas suicidas

Hashtags e ideas suicidas

Nos hallamos en la era de los adolescentes hiperconectados puesto que ya han nacido siendo nativos digitales. Están más acostumbrados a manejar hashtags, tweets y likes que a usar su agenda del instituto.

Hashtags relacionados con la ideación suicida

Etiquetas como #selfharmmm (de ‘selfharm’ o autolesión) tienen casi dos millones de entradas. Otras como #blithe, poseen casi millón y medio de entradas y #secretsociety123 es uno de los principales hashtags usados en diversas redes sociales para referirse a trastornos de la conducta alimentaria o ansiedad.
Los hashtags permiten al adolescente ponerse en contacto con otras personas que, presumiblemente, tienen su mismo problema, generándose comunidades virtuales. Sin embargo, sólo seis de las dieciocho etiquetas más utilizadas en Instagram acerca de autolesiones o suicidio, redirigían al adolescente a la página de prevención del suicidio befrienders.org o a la web de ayuda de la propia red social.

La Dra. Megan Moreno, especialista en adolescentes de la University of Washington y el Instituto de Investigaciones del Hospital de Niños de Seattle, ha llevado a cabo un estudio en el que revela cómo el trastorno de autolesión no suicida (INSS, non-suicidal self-injury), incluido por la APA dentro del Manual de Trastornos Mentales, está presente en las redes sociales.

Los resultados de dicha investigación fueron publicados en el ‘Journal of adolescent health’ y concluye que los adolescentes pueden cambiar algunas letras de las palabras clave para intentar no ser descubiertos ni por sus padres, ni por la propia red social.

Según la especialista, en las diferentes comunidades virtuales que existen de autolesiones y TCA’s, los adolescentes desarrollan un sentimiento de pertenencia que les permiten informarse sobre conductas peligrosas y, por otro lado, los padres deben utilizar dicha información para dialogar con sus hijos acerca de lo que publican y leen en las redes sociales, sobre cómo se sienten, cuáles son sus malestares y, si es necesario, proporcionarles ayuda profesional. Ciertamente, lo que ocurre, en exceso, en estas ocasiones, es que los padres tienden a quitar importancia a estas conductas por considerarlo “cosas de la edad” y dejan avanzar los problemas hasta que se convierte en una ideación autolítica.

¿Qué deben hacer los padres ante conductas autolesionadoras en redes sociales?

  • A pesar que, actualmente, las redes sociales consideran las autolesiones como un comportamiento inadecuado, también, es cierto que existen mecanismos anónimos para la denuncia puesto que, si una determinada cuenta recibe varias denuncias, la red social suspende la cuenta incitadora, la revisa y puede llegar a cerrarla definitivamente.
  • Hay que estar atento acerca de si la cuenta pide una especial difusión o tiene un interés comercial. Debemos pensar, como adultos, que tenemos que cuidar lo que ven nuestros hijos adolescentes porque la incitación al suicidio es un delito.
  • No debéis hacer oídos sordos a que vuestros hijos ensalcen la autolesión– o a quienes tienen dichas conductas – porque os están mostrando sus propios comportamientos y, posiblemente, son capaces de afrontar sus dificultades sin ningún tipo de necesidad de hacerse daño.
  • Vigilar si vuestros hijos comparten en sus redes sociales cuestiones que promuevan las autolesiones ya sean métodos de autolesión, utensilios para hacerlo…
  • Hablar y escuchar de forma activa a tus hijos, en la familia, que os ayuden a todos los miembros a poner palabras a vuestros sentimientos.
  • Buscar ayuda profesional para solucionar los problemas de trasfondo.

¿Qué hacer como padres si los hijos comparten en redes mensajes con ideación suicida?

  • Hacer caso siempre. En la actualidad, existe demasiada tendencia a pensar que, cuando un adolescente, comparte mensajes de este tipo, “son cosas de la edad” o “ya se le pasará” pero no es así; cualquier mensaje y, más allí, cualquier verbalización suicida son significativos y la detección precoz es muy importante puesto que puede evitar consecuencias irreparables.
  • No te enfades si tu hijo expresa esta ideas suicidas, no es su intención desafiarte, su intención es realizar una llamada de atención puesto que existe un sufrimiento emocional que ya no puede contener.
  • Ser empáticos y comprensivos; dejar que exprese sus emociones libremente, sin que se sienta juzgado o que su situación es minimizada o descalificada puesto que, en estos momentos, lo que vuestro hijo necesita de vosotros es seguridad que no va a pasar nada y que le transmitáis la confianza de estar siempre con él. En contra de lo que muchos piensan, hablar sobre el suicidio no aumenta las probabilidades, especialmente, en un país en que el suicidio adolescente se está convirtiendo en una lacra.
  • No es momento para discusiones, conflictos familiares o tensiones; recordad, el foco está en vuestro hijo y os necesita a todos, tan serenos como podáis, y unidos ya que cualquier tensión hará tambalear esta confianza y le devolverá a la idea de un mundo negativo en que no se siente protegido.
  • Dialogad e intentad averiguar por qué desea “desaparecer” o “no quiere seguir viviendo” o “quiere morir”; nuevamente, y aunque es difícil y complicado, hacerlo desde la máxima tranquilidad posible, en un lugar de vuestra sin ninguna interferencia, con móviles apagados y teléfonos desconectados, con la tv apagada y sin música, y hacerle ver que entendéis que se siente mal, que vais a estar siempre allí. En algunas ocasiones, los padres, presos de su comprensible propia ansiedad, tienden a hacer un verdadero interrogatorio a su hijo pero ese no es el camino porque el adolescente se bloqueará, se encerrara en su negatividad y empeoramos la situación. Debéis tener en cuenta que, tras la ideación suicida, existe un trastorno psicológico de mayor o menor importancia pero que, por lo general, no se presenta la ideación suicida aislada sin desencadenantes previos.
  • Nada es para siempre. Explicadle que todo, absolutamente todo, en esta vida es temporal y que este problema – o problemas – que, ahora, se le hacen una montaña y por los que quiere dar su vida, también pasarán. Explicadle que el momento puede ser malo pero eso no significa que su vida vaya a ser mala, únicamente, hay que continuar luchando en el lugar y forma adecuados. Y, aquí, podéis aprovechar para decirle que, si uno considera que necesita ayuda en este momento, porque no ve ninguna luz al final del túnel, sólo hay que pedirla porque eso no sólo no le hace más débil, sino que es propio de personas inteligentes y con coraje.
  • Compartir los problemas. A veces, compartir con otras personas un problema, nos hace ver diferentes perspectivas que no habíamos contemplado e, incluso, nos puede hacer llegar a una solución que no estamos alcanzando. Por eso, decirles a vuestro hijo que es interesante que comparta su problema, con vosotros o con un psicólogo, e, incluso, le podéis compartir una experiencia parecida de vuestra adolescencia, que él desconozca, para que vea que las cosas no sólo le pasan a él ya que este es uno de los pensamientos más frecuentes de los adolescentes con ideación suicida.
  • Negociar el tiempo que pasa en las redes pero nunca prohibir. Pensad que son adolescentes, que deben tener un tiempo de ocio, y si no están en redes sociales delante vuestro lo harán cuando estén con sus amigos – obviamente, todo depende de la edad del adolescente – pero, en general, las prohibiciones, suelen tener un efecto rebote de “pues ahora voy a hacerlo más”. Es muy importante que os informéis y le expliquéis los mecanismos – que os hemos explicado- que tienen las redes sociales para detectar mensajes incitadores al suicidio así como el cuidado que deben tener con ciertas webs – que ya van tardando para cerrarlas – donde aparecen adolescentes que han intentado el suicidio como manera de solucionar sus problemas. Obviamente, decidle a vuestro hijo que, si quiere solucionar su problema, primero debe aceptar que lo tiene para, después, usar las estrategias de afrontamiento necesarias y, finalmente, cambiar el problema por una solución.
  • Que esté acompañado el máximo tiempo posible, sobre todo, si notáis señales de alerta (hacer referencia a quién le gustaría que estuviera en su funeral, explicar si prefiere ser enterrado o incinerado, encontrar algún borrador de una carta de despedida…) o si ha obtenido, de alguna manera, instrumentos lesionadores (cutter, medicamentos, algún producto de droguería…) que encontráis en su habitación o en un lugar, a su alcance, en el que no debería estar.

Busca ayuda profesional rápidamente, es necesaria para tu hijo pero, también, para vosotros como padres ya que las emociones que no podéis expresar, en esta situación, os pueden llegar a afectar emocionalmente y no os dejan ver con la claridad necesaria, siendo entonces difícil ayudar a vuestro hijo.

Si lleváis a vuestro hijo a un psicólogo infantojuvenil, la primera sesión será con vosotros, después vendrá una sesión con vuestro hijo y otra con la escuela, y una evaluación psicológica, desde varios puntos de vista y según la información recogida en las sesiones anteriores. Como vuestro hijo es menor, durante la sesión de devolución, se os da a vosotros los resultados de la evaluación y se os propone una intervención.

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Acerca del autor:

María Dolors Mas Delblanch
Licenciada en Psicología por la UOC, 2007. Máster en Neurociencias, UB-IL3-IAEU, 2008. Técnico en Educación Emocional, Prisma, 2010. Máster en Psicología Clínica y de la Salud, ISEP, 2012. Postgrado en Terapia de Pareja y Sexual, ISEP, 2013. Experta en Realidad Virtual, Psious, 2015. Psicóloga General Sanitaria por Habilitación, 2015. Experta en Informes Periciales, IEPA, 2016. Cursos diversos sobre TDA, DEL, tests proyectivos, crisis de pánico, trastornos psicóticos… Actualmente, estudiando el Máster en Psicología Clínica Infantojuvenil de ISEP (2017-2019). Trabajando desde 2008 en su propio Gabinete de Psicología y Psicopedagogía, de orientación cognitiva-conductual, pero con amplia presencia de las terapias de tercera generación – realidad virtual y aumentada, mindfulness ,TAC,EMDR – más el uso de la inteligencia artificial – fármacos digitales – para el tratamiento de niños y adolescentes con TDAH y la rehabilitación cognitiva de adultos

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