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Una aproximación a la formulación clínica del caso

Una aproximación a la formulación clínica del caso

Una de las herramientas clínicas que ha demostrado aumentar significativamente la efectividad de la psicoterapia es la formulación clínica del caso (FCC).

La Formulación Clínica del Caso

Dicho éxito se deriva del hecho de que la formulación clínica del caso está fundamentada en el contraste de hipótesis, el cual permite desarrollar una teoría clínica sobre la adquisición y el mantenimiento de los problemas psicológicos que afectan al paciente.

Adicionalmente, este procedimiento experimental es de gran utilidad a la hora de guiar y organizar el proceso terapéutico pues permite ajustar la intervención psicoterapéutica a las características específicas de cada paciente.

Para obtener datos descriptivos relevantes y significativos que expliquen los problemas que afectan a la vida del paciente, el terapeuta puede utilizar diferentes fuentes de información tales como la entrevista clínica, la observación directa, los registros, los cuestionarios de autoreporte, las pruebas psicotécnicas o las historias clínicas previas (Haynes & O’Brien, 2000).

Componentes básicos de la formulación clínica

Los 4 componentes básicos que componen la formulación clínica son:

  • La etiología, la cual debe enfatizar y distinguir entre los factores del desarrollo, de predisposición, de vulnerabilidad y los posibles desencadenantes.
  • La hipótesis que debe dar cuenta de todos los cambios observados en la historia de los problemas.
  • El mantenimiento para explicar el funcionamiento actual del caso y guardar una relación directa con el origen y curso.
  • El pronóstico, el cual debe permitir realizar una predicción respecto a la evolución futura de los problemas del paciente y qué ocurriría si no se les pone solución.

Estructura del modelo de Formulación Clínica

En cuanto a la estructura que posee el modelo de formulación clínica, se considera que existen 4 etapas (Curtis & Silberschatz, 2007; Westmeyer, 2003):

  1. Descripción de forma operativa y pormenorizada los diferentes problemas psicológicos del paciente. Para ello, se debe hacer hincapié en los siguientes aspectos:
  • Definición de los problemas
  • Análisis funcional de los problemas, describiendo los antecedentes externos e internos, las respuestas cognitivas, somáticas/fisiológicas, motoras y afectivas/emocionales, y las consecuencias a corto y largo plazo de cada problema.
  • Análisis de adquisición y predisposición
  • Exploración psicopatológica del paciente
  1. Desarrollo de un análisis inferencial que permita establecer las hipótesis explicativas. Se deberán inferir las principales variables que pueden explicar la predisposición, adquisición y mantenimiento de los problemas que afectan al paciente. Para llegar a la formulación clínica se utilizará el método inductivo y una vez planteada la formulación se pasará al método deductivo para derivar el tratamiento, organizando toda la información en un modelo conceptual comprensivo.
  2. Determinación de criterios para el diseño del plan de intervención más adecuado a las características del paciente en cuestión. El primer paso en el tratamiento se trata de plantear y discutir con el paciente la formulación clínica que ha desarrollado el terapeuta hasta que ambos lleguen a un acuerdo, que permita dar paso al plan de actuación terapéutico, a la vez que también se establecen los objetivos a corto y a largo plazo. Se suele empezar por tratar aquellos problemas que son más incapacitantes para la actual vida del paciente, y a medida que se obtienen resultados, se van abordando los demás.
  3. Elección de medidas para evaluar los resultados del proceso terapéutico planteado. Se pueden plantear dos tipos de evaluación, una primera relacionada con la fase de formulación en la que el psicólogo para probar hipótesis puede utilizar distintos tipos de medidas (test psicométricos, escalas de evaluación, experimentos en situaciones clínica, observaciones y autoobservaciones), u otra vinculada a la evaluación de la eficacia del tratamiento clínico una vez estén especificados los objetivos terapéuticos.

Formulación Clínica del caso como Herramienta Clínica

Apostar por utilizar la formulación clínica del caso como herramienta clínica, es una buena opción cuando el psicólogo dispone de las siguientes habilidades terapéuticas:

  • Habilidades de búsqueda e indagación: destreza para identificar artículos y libros derivados de la investigación que permitan al terapeuta mantenerse actualizado.
  • Habilidades de interacción: identificación de las propias respuestas y las respuestas del paciente, entendiendo así el proceso terapéutico como interactivo y cambiante.
  • Habilidades de organización e integración de la información: aprovechar la información obtenida en las diferentes fuentes de información, de manera que desde el comienzo del proceso terapéutico, se puedan establecer las estrategias más adecuadas para conseguir una descripción detallada de los problemas del paciente, así como identificar las conductas y variables contextuales relevantes para el caso en cuestión.

En caso contrario, es posible que este cometa alguno de los siguientes errores:

  • Realizar un modelo descriptivo con poco o ningún énfasis en ofrecer una hipótesis causal.
  • Poner excesiva énfasis en las variables causales de origen, en vez de las variables de mantenimiento.
  • No identificar variables mediadoras o explicativas entre las relaciones causales (mecanismos de acción).
  • Incluir demasiadas variables, especialmente variables poco importantes para la formulación clínica.
  • Identificar de forma errónea las clases funcionales de respuestas.
  • Considerar los diagnósticos y las etiquetas de personalidad como variables causales.
  • Olvidar la necesidad de fundamentar el tratamiento en la hipótesis.
  • Pasar por alto el carácter dinámico del modelo.
  • Renunciar al modelo como base de la psicoeducación con el paciente.
  • No señalar los límites o ámbitos de aplicación de las variables (contextos determinados, momentos temporales, diferentes focos terapéuticos).

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Acerca del autor:

ISEP
Más de 35 años acompañando en el crecimiento profesional en psicología, educación, logopedia y neurociencias.

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