Sexo, drogas y masculinades

Reseña breve:

El género nos atraviesa, constituye la manera como nos relacionamos, vestimos e incluso lo que consumimos. Los mandatos de género dictan cómo debería ser un hombre y cómo debería ser una mujer.

A diario la publicidad, el grupo de pares o la música, envían mensajes sobre las identidades y roles que cumple cada persona en función de su sexo biológico (Sidelnik, 2019). La sociedad hetero patriarcal naturaliza construcciones de masculinidades hegemónicas que promueven actitudes en las que el consumo de drogas reafirma una idea de hombre temerario, adicto al riesgo, contenido emocionalmente y fuerte (Córdoba, 2019).

En este sentido, fomentar espacios en los que se cuestionen las identidades masculinas por medio de la musicoterapia y la teatroterapia, permitiría expresar otros modelos de ser hombre, otras formas de percibir emociones, conductas de consumo, así como formas de sentir y estar en el mundo. El improvisar con instrumentos o jugar con otros roles posibles, favorece planteamientos de escenas alternativas frente al consumo y las formas de relacionarse, abriendo a la creatividad un espacio libre de prejuicios para explorarse.

A lo largo de este texto, expondré la manera en la que acompañar a un grupo de personas con problemas de adicción a las drogas (en su mayoría hombres), desde la musicoterapia y el teatro terapéutico, permitió examinar aprendizajes, identificar emociones y posibilitar vías para el cambio.

Autor:

Daniela Tengonof