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Estrés laboral crónico, desencadenante del burnout

Estrés laboral crónico, desencadenante del burnout

El burnout, también llamado síndrome del trabajador quemado, fue descrito en 1974 por Herbert Freudenberger como la sensación de fracaso y la existencia agotada que resultaba de una sobrecarga por exigencias de energía, recursos personales o fuerza espiritual de los trabajadores.

¿Qué es el estrés laboral?

Por su parte, Cristina Maslach y Susan Jackson lo definieron algunos años más tarde como una manifestación comportamental del estrés laboral, entendiéndolo como un síndrome tridimensional caracterizado por:

  • El agotamiento emocional: definido por el cansancio y la fatiga física, psíquica o una combinación de ambas. Se corresponde con la sensación de no poder dar más de sí mismos a los demás.
  • La despersonalización: entendida como el desarrollo de sentimientos, actitudes y respuestas negativas, distantes y frías hacia otras personas, acompañado en muchos casos de un incremento de la irritabilidad y la pérdida de motivación.
  • El sentimiento de baja realización personal: caracterizado por la desilusión y el fracaso a la hora de darle sentido a la actividad profesional, lo que conlleva la evitación del trabajo, el ausentismo, la impuntualidad e incluso el abandono laboral.

El estrés laboral crónico y el trastorno emocional

Así pues, nos encontramos frente a un trastorno emocional derivado de una respuesta inadecuada de defensa ante el estrés laboral crónico, producido a su vez por una discrepancia entre las expectativas laborales y la realidad de la vida laboral, en un ambiente de excesiva tensión, o con relaciones laborales manifiestamente conflictivas.

Fases del estrés laboral crónico

De igual forma, se trata de un proceso que va instaurándose en la persona de forma gradual, de manera que se inicia con una fase de entusiasmo, y que luego es seguido por una fase de estancamiento en la que se inicia una disonancia cognitiva. A su vez, esta fase de estancamiento va seguida por una etapa de frustración y ansiedad, lo que acaba dando paso a la fase de apatía y frustración, y llegando así a la última fase, que es la que le da el nombre al síndrome, la de quemado

Aunque las casuísticas que influyen en el desarrollo del síndrome de estrés laboral crónico varían, las más comunes serían:

  • Sobrecarga de responsabilidad, demanda excesiva de energía o compromiso afectivo hacia el trabajo.
  • Conflicto, ambigüedad y sobrecarga de rol en el trabajo.
  • Falta de liderazgo, autonomía, retroalimentación y apoyo social.
  • Personas idealistas con profesionales de entrega, altruistas e ideas utópicas.
  • Personas con personalidad del tipo A, caracterizadas por rasgos tales como locus de control externo, perfeccionismo, alta empatía o competitividad, entre otros.

Intervención terapéutica ante el estrés laboral crónico

Como consecuencia de todo ello, el trabajador sufre un deterioro cognitivo basado sobre todo en la frustración y el desencanto profesional, lo que acaba produciendo un deterioro afectivo y actitudinal. Es en este momento, cuando se precisa de una intervención terapéutica que permita a la persona reducir tanto sus síntomas como sus efectos. Esta intervención terapéutica constará de:

  • Evaluación personal del caso para conocer las variables organizacionales y personales que están afectando, a la vez que se determina el estado actual de la sintomatología y la fase en la que se encuentra.
  • Establecer los objetivos con el fin de reducir la sintomatología y recuperar las funciones emocionales, cognitivas, sociales y conductuales.
  • Determinar el plan de acción que se seguirá en función de los objetivos propuestos.
  • Realizar actividades que permitan generar nuevos hábitos.
  • Hacer un seguimiento para ver la evolución del caso y el cumplimiento de objetivos.

Asimismo, para poder intervenir en un caso de burnout, la psicóloga María Ángeles Pérez Chamizo propone recurrir a las siguientes herramientas, las cuales se ha comprobado que tienen efectos positivos en la intervención del burnout:

Ejercicio físico ante el estrés laboral

Es sabido que el deporte es una de las actividades de mayor impacto positivo en la salud de las personas, por ello, se trata de una actividad idónea para el tratamiento del burnout ya que éste contribuye a:

  • Aumentar la neurogénesis del giro dentado del hipocampo
  • Mejorar la sinapsis glutaninérgixa en el hipocampo
  • Reducir el estrés oxidativo relacionado con la neurogeneración
  • Incrementar la neurogénesis
  • Intensificar el BDNF en el hipocampo
  • Producir más serotonina

Terapia Cognitivo Conductual

Con este tipo de psicoterapia enfocada en la vinculación del pensamiento y la conducta, también se ha visto que produce modulaciones en el funcionamiento de regiones límbicas y corticales (hipocampo, córtex frontal dorsal ventral y medial y el cíngulo dorsal), mostrando así que los efectos producidos por el estrés se pueden compensar.

A la hora de aplicar la Terapia Cognitivo Conductual se va a trabajar principalmente con ideas racionales, esquemas, comportamientos y automatismos que median entre los estímulos y las emociones.

Terapia de Aceptación y Compromiso

Dentro de las terapias de tercera generación, se encuentra la Terapia de Aceptación y Compromiso, la cual ha mostrado tener beneficios en la flexibilidad psicológica ayudando así a crear nuevas formas de comportarse, diferentes a las que se tenían y que habían desencadenado en esta situación de estrés.

Meditación ante el estrés

La mayor parte de los estudios que se están desarrollando para prevenir e intervenir en casos de burnout, es la utilización de la meditación.

Las ventajas de recurrir a esta práctica es que no sólo se reducen la actividad de la amígdala, con lo que se desactivan circuitos perceptivos habituales derivados de las experiencias de malestar instauradas en la persona; sino que además se activan nuevos circuitos que permiten interpretar de manera diferente la misma realidad (mayor control de respuestas, menos catecolaminas y corticoesteriodes, mayor sistema inmunitario).

Mindfulness

El mindfulness es la técnica más usada sobre todo al principio, puesto que consiste en centrar la atención en un objeto por un período de tiempo teóricamente ilimitado. De este modo, se mantiene viva la conciencia en la realidad del presente, manteniendo el foco en la experiencia inmediata.

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