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Ansiedad y TEA

Ansiedad y TEA

El Trastorno del Espectro Autista (TEA), a menudo se asocia a comorbilidades psiquiátricas frecuentes que pueden complicar su evolución, diagnóstico y tratamiento. La ansiedad, por ejemplo, se presenta habitualmente en personas con TEA. Además es importante detectarla ya que, afecta directamente al bienestar y calidad de vida de las personas con TEA y sus familias. La ansiedad está presente en un porcentaje alto de las personas con TEA (42-79%, Kerns, 2017).

Respecto a la ansiedad en el autismo, cabe mencionar que muchas personas con TEA presentan dificultades en identificar cómo se sienten, ponerle nombre a sus emociones, además de detectar en qué zona del cuerpo (a nivel fisiológico) lo perciben. En consecuencia, al presentar dificultades en la identificación emocional presentan dificultades en gestionar sus emociones.

Es por esa razón, que a menudo tienen sintomatología compatible con trastornos de ansiedad y es difícil para las personas con TEA identificar qué emociones y sentimientos tienen además de detectar una causa o detonante concreto.

Evaluación y detección de la ansiedad en personas TEA

Para evaluar los niveles de ansiedad, una posibilidad es entrevistar a los adultos que interactúan de forma regular con el individuo, ya que son partícipes de su día a día y en consecuencia son observadores de su funcionamiento.

Es importante analizar e indagar las causas de la ansiedad, ya que de esta forma, se puede intervenir de una forma más ajustada a nivel de intervención. Existen diferentes factores desencadenantes como las dificultades de comunicación social que presentan las personas con TEA, los problemas para aceptar y tolerar los cambios, la dificultad en reconocer sus emociones y las de los demás, las peculiaridades en la integración sensorial (que pueden propiciar que ciertos estímulos habituales o aparentemente banales puedan sobrecargarles sensorialmente).

Estrategias de intervención

Respecto la intervención, una posibilidad sería realizar cambios en el entorno, ya que la ansiedad puede presentarse cuando hay una falta de estructura o bien por un exceso de estímulos. Además de realizar cambios en el entorno, una estrategia útil con las personas con TEA, es la anticipación. La anticipación proporciona seguridad a las personas con autismo, ya que les permite conocer qué pasará y en consecuencia, que el entorno sea más previsible y así poder prevenir posibles cambios.

Seguidamente, otra estrategia preventiva sería ajustar el nivel de exigencia del contexto e intentar ajustar las expectativas de las personas con TEA. De esta forma, la regulación emocional será más adecuada.

A continuación, es importante pautar y generar espacios de relajación, y descanso que permitan que las personas con TEA puedan reducir el nivel de estímulos y puedan regularse a nivel emocionalmente y conductualmente.

En el caso que percibamos que alguien con autismo presente ansiedad, debemos ajustar el nivel de lenguaje. Es decir, es importante comunicarse de forma concreta y concisa, (sin hacer largos discursos) y con un tono de voz calmado y tranquilo, además de una comunicación no verbal y actitud que transmita serenidad.

Finalmente, se recomienda que cuando la persona esté calmada, se hable de la situación vivida, validando aquello que ha sentido, promoviendo la identificación emocional, además de proporcionarle posibles estrategias más funcionales.

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Acerca del autor:

Berta Massaguer
Psicóloga General Sanitaria y Educadora Social. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Doctoranda en Psicología. Experta en intervenciones sistémicas por la Escuela Vasco Navarra de Terapia Familiar (EVNTF). Estudiante del Máster en Psicología Forense de ISEP.

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