El maltrato en la infancia es una expresión sintomática de la crisis de la sociedad contemporánea. Se observa que el maltrato físico grave es mayor en los niveles socioeconómicos bajos, mientras que el maltrato psicológico o emocional, lo es en los niveles medios o altos. Sin embargo, los niños han sido maltratados desde hace miles de años, pues sucedía en Egipto con los infanticidios ordenados por los faraones o en Esparta, Atenas o Roma, con el derecho que tenía el padre a decidir si un recién nacido vivía o no (Darwich y Grimalt, 2009). El maltrato, sea del aspecto que sea, físico o psicológico, personal, familiar o institucional, paterno-filial, de pareja o senil, es una forma negativa y agresiva de relación personal violenta, que tiene una honda repercusión en el desarrollo psicológico. Si cabe, esta afirmación inicial es aún más taxativa durante todo el periodo de infancia y adolescencia (Bueno, 1997). Se trata de un problema mundial que se vuelve cada vez más alarmante, pero que, sin embargo, sigue manteniéndose oculto como una forma común de crianza que empieza a caer en la normalidad (Bueno, 2012).
Morena Blanco, J.D. & Muñoz Jiménez, J.I.