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Los jóvenes y el consumo de nuevas tecnologías

Los jóvenes y el consumo de nuevas tecnologías

Actualmente, estamos viviendo un cambio en el acceso a la cultura, a la vez que también se están viendo modificados los hábitos de intercambio y de relaciones entre las personas y las Instituciones. De modo, que nos encontramos frente a un cambio social paradigmático.

Aunque las tecnologías son herramientas que, usadas responsablemente, pueden aportar gran valor en ámbitos como la transmisión y búsqueda de información, la comunicación, el trabajo, el aprendizaje o el ocio; también sirven de herramientas que permiten mejorar la accesibilidad de determinados colectivos a ciertos bienes culturales y sociales.

Las nuevas tecnologías y sus riesgos de uso

Sin embargo, el mal uso y el abuso de las nuevas tecnologías provoca el efecto contrario al deseado, implicando los siguientes riesgos:

  • Pasar de la información a una sobreestimulación e inhibición donde la persona se vuelve capaz de procesar tanta información.
  • Cambiar la comunicación por aislamiento social.
  • Pasar de un conocimiento de las realidades a crear un mundo virtual, de ficción y confusión.
  • Tener dificultades de aprendizaje, especialmente en la lectura y la escritura.
  • Cambiar el ocio por el abandono de las obligaciones escolares, laborales y/o familiares.

En el caso de la adolescencia existe un riesgo superior de hacer un mal uso y abusar de ellas, como consecuencia de tener una baja autoestima y encontrarse en una situación familiar de riesgo que puede ir desde la falta de comunicación familiar, hasta la falta de confianza de los padres hacia los adolescentes.

Asimismo, se trata de una etapa complicada debido a la dificultad por aceptar la imagen corporal de uno mismo, así como la pertenencia a un grupo y estar sometido constantemente a la presión ejercida por el mismo.

Las nuevas tecnologías y los efectos negativos de su uso

Los efectos negativos  que puede producir el consumo excesivo de nuevas tecnologías son los siguientes:

  • El 55% de los jóvenes entre 14 y 18 años consumen videojuegos.
  • Entre el 6 y el 9% de los usuarios de internet tienen problemas de adicción.
  • Existe un trastorno de adicción a internet (TAI) derivado del abuso.
  • Pérdida del sentido de la realidad.
  • Dificultades en aprendizajes.
  • Problemas en la lectura, la escritura y el desarrollo del pensamiento abstracto.
  • Pérdida del sentido de la realidad.
  • Desdoblamiento de la personalidad del adolescente: el “yo real” y el “yo ideal” inventado.
  • Pérdida o no adquisición de valores (superhéroe).
  • Aprendizaje de la violencia.
  • Aprendizaje del abuso de los derechos humanos.
  • Disminución de los rendimientos escolares, familiares y laborales.
  • Aislamiento y pérdida de afectos y emociones.

Del uso al abuso y del abuso a la adicción de nuevas tecnologías

Los primeros síntomas de un mal uso de las nuevas tecnologías son:

  • Incremento del consumo tanto en casa como fuera de ella.
  • Tendencia al aislamiento social.
  • Ruptura progresiva de relaciones sociales reales.
  • Disminución importante del rendimiento escolar.
  • Agresividad.
  • Ideas fantásticas.

Para ello, es importante abordarlo tanto desde la parte educativa como la terapéutica.

Por lo que hace al abordaje educativo se puede optar por lo siguiente:

  • Fomentar entre los jóvenes las actividades al aire libre.
  • Los padres deben conversar y jugar con los hijos con el fin de mejorar la comunicación.
  • Los padres deben convertirse en los modelos de sus hijos, no ser sustituidos por otros referentes televisivos o de videojuegos.
  • Las escuelas deben hacer campañas educativas para usar correctamente los medios y convertirlos en herramientas de aprendizaje.
  • A la hora de consumir contenidos tanto de la televisión como de internet, se deben escoger aquellos que trasmitan valores y emociones que el joven sea capaz de procesar y comprender.
  • Limitar las horas de consumo para favorecer su buen uso.

Por el lado terapéutico, se puede trabajar en los siguientes aspectos:

  • Establecer horarios fijos e intentar que se esté el menor tiempo posible delante de un ordenador.
  • Añadir filtros a las páginas webs y que los padres estén presentes cuando los jóvenes se conectan a internet.
  • Evitar el ordenador en la habitación.
  • Dar ejemplo.

La conclusión final que se puede extraer de todo esto es que el futuro lo conforman los seres humanos, no los objetos que nos pueden facilitar la vida. Asimismo, no debemos humanizar los objetos, sino que debemos humanizar las relaciones entre las personas.

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Acerca del autor:

Mila Martín Pascual
Psicóloga y terapeuta familiar

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