ISEP

Nuestro objetivo es tu triunfo profesional

Psicología de la Educación. Tutoría entre iguales

Programa de convivencia escolar

Relación entre iguales en la ESO
El paso de la escuela primaria al instituto de secundaria coincide con cambios muy importantes para los alumnos, que implican tanto la dimensión y social como académica.

Se trata de un momento en el que los alumnos pueden ser más vulnerables. Como remarcan los estudios de convivencia de los institutos, es a primer y a segundo de ESO cuando se producen más casos de conflictos ente iguales en los que aparece la utilización de la violencia como sistema de resolución de problemas.

La integración a un nuevo entorno físico como es el instituto, a un nuevo sistema escolar con más profesores, con dinámicas distintas y nuevas normas, con nuevos compañeros y todo en un momento http://www.isep.es/formacion-continua/programas-de-corta-duracion-clave/ en la vida de la persona, la entrada formal a la adolescencia, con los cambios propios de la pubertad, tanto físicos como hormonales, hace de esta etapa un periodo complejo y rico, ya que no se trata de una adolescencia en general sino de una adolescencia propia de cada individuo. Como diría Jaume Funes Artiga, una diversidad entre diversidades, un estado de provisionalidad, un momento clave en el autoconcepto, un ser descubridor de un mismo.

Esta diversidad hace que la educación secundaria tenga que ser un proceso creativo y consecuente, en constante evolución y en el cual no se puede obviar el papel fundamental de los iguales y de sus interrelaciones en su socialización y aprendizaje.

Desde una perspectiva ecológica podríamos hablar de los iguales como a microsistemas que se relacionan entre ellos. Los vínculos interpersonales que crean los alumnos entre ellos mismos contribuyen a la construcción del concepto de uno mismo o autoconcepto y a la valoración personal de sí mismo o autoestima. Entre iguales se produce un aprendizaje social, conforman una compleja red de relaciones que inciden entre si y tienen como punto de referencia el centro escolar.

Los adolescentes dedican gran parte de su tiempo y esfuerzo a hacer y mantener amistades, aunque para conseguir este objetivo tengan que negar sus propias normas y sus valores personales. Si pensamos en los ejes de la propuesta de autoestima de C. Murk, el adolescente parece potenciar el eje del sentimiento de aceptación por sus iguales y huye del posible rechazo.

Las relaciones entre iguales fomentan convenciones, conductas y sentimientos que a menudo incluyen la idea del principio de reciprocidad de los iguales, “no hagas conmigo lo que no desees que te hagan a ti”. Pero aun así este principio, igual que en la sociedad, a veces se confunde con el abuso de poder y las relaciones no siempre son social y moralmente tolerables, y en algunos casos se llega a traducir en relaciones interpersonales violentas, marcadas por la falta de respeto, una agresividad injustificada, prepotencia, abuso y maltrato de unos hacia los otros.

Muchos de los problemas disciplinarios son, en realidad, disfunciones de las relaciones interpersonales, basadas en el aprendizaje de patrones agresivos.

Cuando se produce un esquema domina-sumisión puede pasar que si no se hace ver la conducta de abuso al chico o chica que acostumbra a dominar a los otros, se puede llegar a pensar que hay una cierta permisividad en sus actos y se pone en peligro el vínculo de reciprocidad y se crean relaciones de prepotencia. Si no se genera un trabajo de sensibilización y convivencia con los alumnos para que se den cuenta de que es un abuso a veces se llega demasiado tarde. Y es que en el ámbito de la convivencia diaria tienen lugar procesos de actividad y comunicación que se producen sobre la trama mencionada de una microcultura de relaciones interpersonales y en las cuales se incluye, con más frecuencia de la que suponemos, la insolidaridad, la competitividad, la rivalidad y, a veces, el abuso de los más fuertes socialmente en relación con los más débiles.

Además, estas relaciones, como indica Ortega (1998), pasan por debajo del control educativo que el profesorado realiza de forma consciente y planificada, ya que se genera un currículo oculto entre iguales, un sistema de comunicación y unos estilos de convivencia.

Por otro lado, el grupo de iguales se puede convertir en un escenario cerrado y clandestino, no sólo porque los protagonistas directos oculten estos asuntos a sus profesores y padres, sino porque el resto de escolares, los espectadores, a menudo también callan. Se genera a veces “una ley del silencio” que refuerza una vinculación patológica amparada en el secreto, la dependencia y el miedo al ridículo por parte de la víctima, así como a la impunidad del agresor, y en la pasividad de los otros compañeros, espectadores de la crueldad de unos hacia los otros.

Cuando un chico o chica es obligado a tener experiencias de victimización se deteriora la imagen de sí mismo y repercute en su autoestima. Igualmente, si se permite que un chico se cree la imagen de abusador permanente sin que le pase nada, como un ser impune y amoral, sin escrúpulos, también se crean riesgos graves en su desarrollo social y moral.

Cuando un alumno sufre de forma repetida y durante un tiempo prolongado acciones agresivas por parte de uno o más compañeros, aparecen las conocidas situaciones de acoso escolar o bullying. No se trata de fenómenos de indisciplina aislada, sino de un abuso de poder, de un maltrato, fustigamiento, intimidación psíquica y/o física permanente. El maltrato entre iguales es sistemático, a menudo oculto, mantenido en el tiempo y con la intención de hacer el mal imponiendo  el esquema del abuso de poder desequilibrado entre víctima y agresor.

El acoso escolar tiene repercusiones negativas en el clima y la convivencia del centro, en los procesos de educación y aprendizaje. Además, la persona que se socializa en un entorno de abusos se insensibiliza ante la violencia y llega a creer que el uso de la violencia es inevitable.

Las investigaciones longitudinales en el tiempo de Olweus (1993) indican que el abuso y la victimización pueden tener efectos a largo plazo. En la misma línea, Wilson (1984) avanza que “la conducta agresiva durante la infancia predice otra probabilidad de fracaso escolar y psicopatologías en la edad adulta”.


Programa de tutoría entre iguales del IES Front Marítim de Barcelona

Introducción
El programa de tutoría entre iguales del IES Front Marítim de Barcelona es un programa educativo que promueve la inclusión de iniciativas de educación para la paz como contenido curricular.

Por experiencias en otros centros, se ha visto como entre iguales se tratan temas varios como los problemas de transición de la escuela primaria a la secundaria, la prevención del abuso del poder, la resolución de conflictos, las dificultades de la amistad, etc., y se valora de forma muy positiva la participación activa de los iguales en el proyecto de convivencia del centro.

El programa de tutoría entre iguales de IES Front Marítim coge principalmente las ideas de la tutoría entre iguales y de los compañeros amigos descritos por H. Cowei y F. Javier Fernández (2006), y quiere adaptar estos recursos de participación y prevención para beneficiar el desarrollo educativo, personal y social.

  • Compañeros amigos. Son voluntarios más mayores o de la misma edad que los compañeros que ayudan, entrenados en habilidades interpersonales, como el escolta activo, asertividad y liderazgo, para ofrecer soporte y amistad de manera informal a aquellos que son más vulnerables a causa de la soledad, exclusión social o victimización.
  • El método de la tutoría entre iguales, el Metoring, se basa en el hecho que los alumnos mayores actúan como guías y modelos de conducta para otros alumnos de cursos inferiores a través de un contacto personal.
    Las ventajas de la tutoría entre iguales se basan en el hecho de trabajar desde dentro de los microsistemas de relación. Para el currículo oculto los jóvenes presentan un sistema de comunicación propio y los iguales son capaces de detectar la violencia en etapas más tempranas que los profesores y otros adultos.

En esta edad es más probable que los jóvenes confíen más en un compañero que no en un adulto, ya que se sienten más identificados, porque el tutor puede haber sufrido con anterioridad la misma situación que vive el alumno tutorizado ahora. Cabe destacar que a los profesores muchas veces les falta tiempo y recursos para ocuparse de todos los problemas interpersonales que les llegan a lo largo del día y, con la tutoría entre iguales, el alumno tutorizado sabe a quién acudir y no se encuentra solo.

Esta interrelación entre tutor igual y tutorizado genera un aprendizaje social de habilidades y valores de no violencia, tolerancia, democracia, solidaridad y justicia.

Los estudios dejan entrever  que el agresor sin víctima ni espectadores no es nadie. Necesita demostrar que es más fuerte que los otros y por esta razón asedia en grupo. Tampoco no le supone nada acosar delante de adultos que no le reaprueban su actitud. Con un grupo que le respalda, el acosador continuará con su comportamiento agresivo o violento por un doble motivo: cada vez que asedia obtiene recompensa y no castigo.

La mayoría de los espectadores desaprueban las acciones de violencia y a una buena parte les gustaría ayudar a los compañeros de forma voluntaria, pero a menudo se sienten inseguros sobre qué deben hacer para intervenir o están demasiado confusos o avergonzados. El programa de tutoría entre iguales ayuda a sensibilizar los cambios de actitud en los espectadores por actitudes más prosociales así como el no silencio de las víctimas, y favorece a la desestructuración de este triangulo aparentemente sólido hasta hacerlo caer.

¿Qué es?
El programa de tutoría entre iguales es una estrategia educativa para la convivencia escolar, diseñado inicialmente como una medida práctica contra la violencia y el acoso escolar, tiene un carácter institucional y implica a toda la comunidad educativa. Es un recurso importante en el proceso de participación, concienciación, prevención y desarrollo de programas de intervención sobre convivencia en el centro educativo. Puede adaptarse como una medida contra la desmotivación y el fracaso, no únicamente curricular, sino también personal y social.

Objetivos

  • Facilitar el proceso de integración de los nuevos alumnos (1º ESO) en el centro educativo.
  • Tener un referente tutor-a, alumno de segundo ciclo de secundaria, para facilitar la integración, la autoestima y reducir los niveles de inseguridad propios de espacios y organizaciones desconocidas.
  • Compensar el desequilibrio de poder y de fuerzas, siempre presentes en el acoso, entre agresor y víctima, desde una perspectiva preventiva y disuasiva.
  • Cohesionar la comunidad educativa del centro e integrar y desarrollar la Tolerancia Cero como seña de identidad.

Implicaciones

  • Implicación institucional del centro (políticas y recursos).
  • Implicación  organizativa – Reglamento de Régimen Interno (RRI) y Proyecto Anual del Centro (PAC).
  • Implicación de tutores – optativo- (segundo ciclo de ESO).
  • Implicación de alumnos tutorizados (primer ciclo de ESO).
  • Implicación del profesorado (como mínimo de los tutores).
  • Implicación de los padres (como mínimo de los del primer ciclo de ESO).
  • Es necesaria una coordinación (psicólogo del centro o equipo directivo).

Características y desarrollo

(1) Sensibilización e información: se trata de una primera etapa de acercamiento a la problemática de la violencia y, especialmente, a la violencia entre iguales por parte de todos los miembros de la comunidad educativa. Desde el centro se trata el tema en reuniones de equipo y, en conjunto, se plantean las bases del programa durante las primeras semanas del curso.

(2) Aprobación del proyecto: este segundo paso debe incluir la aprobación de la aplicación del proyecto por parte del centro y el consentimiento de los padres para que sus hijos puedan formar parte de él. Se deben valorar los recursos de que dispone el centro y definir las estrategias que se utilizarán a partir de ese momento, y todo el equipo docente debe aprobar la aplicación. Es importante durante esta fase:

  • Que haya un acuerdo de las implicaciones del proyecto en el currículo de los alumnos tutores:
    - Trabajo de memoria (por trimestre)
    - Nota de actitud, valores y normas.
  • Se establezca que el coordinador del programa haga una evaluación de los alumnos tutores y que esta evaluación conste en el apartado de actitudes, valores y normas de la materia de Tutoría. Esta evaluación se realizará por trimestre.
  • Se realice el nombramiento de los tutores de iguales por escrito y que este documento lo firme el director de la escuela.
  • Se acuerde otorgar un diploma a final de curso que acredite la participación de estos alumnos tutores en el proyecto.

 

(3) Formación a profesores, alumnos y padres: para que los alumnos tutores puedan responder a las demandas de ayuda de sus compañeros, para que los profesores participen activamente en el proyecto y las familias se vinculen con la escuela y la problemática del acoso escolar, se realizará una formación dirigida a cada grupo de esta comunidad educativa. El encargado de realizarla será el coordinador del programa. Estas acciones formativas tienen como objetivo principal informar sobre el bullying y los aspectos relacionados más importantes (tipos de maltrato, causas y consecuencias, estrategias de detección, etc.), dar a conocer el programa y sensibilizar la comunidad educativa sobre la violencia entre iguales y, finalmente, establecer las bases que definan las actuaciones que deben llevar a cabo los padres, los profesores y los alumnos tutores en caso de acoso escolar.

(4) Desarrollo del programa: durante el proceso de aplicación del proyecto se llevan a cabo distintas actuaciones individualizadas que se basan en las tutorías formales e informales que mantendrán los alumnos entre ellos y los alumnos con el coordinador. El programa pone énfasis en las tutorías informales, es decir, en aquellas que se producen a la hora del recreo, al salir de clase, en los pasadizos, etc., y las considera tutorías claves para conseguir los objetivos planteados desde el inicio. Por otro lado, las tutorías formales pasan a ser una herramienta para encarrilar el proceso, para resolver cualquier duda que pueda surgir y para hacer la evaluación del alumnado. Cuando llegue a su fin el proceso de tutorización, los alumnos recibirán un diploma que certifica que han participado en este proyecto.

  • Formales:
    • Entre alumnos, una vez al trimestre.
    • Tutores y coordinadores, una vez al trimestre, según la planificación del proyecto y del centro, y siempre que sea necesario ante una situación de conflicto.
    • Con los padres del alumnado, en las reuniones de inicio de curso.
  • Informales:
    • Es el aspecto más importante del proyecto. En los espacios y tiempo no lectivos (recreo, entradas, salidas, pasadizos, cambios de clase…). Son las más efectivas y la base del proyecto.

(5) Evaluación del programa: se realiza una evaluación conjunta (equipo docente y alumnado) sobre la eficacia del programa y se concretan los resultados obtenidos en relación con el planteamiento inicial. Tanto los profesores como todos los alumnos que participen en el proyecto emplearán al final del curso, o trimestralmente en el caso de alumnos tutores, una ficha de seguimiento que servirá para recoger opiniones, valoraciones y propuestas de mejora con vista a la evaluación del programa.

(6) Memoria y propuestas de mejora: una vez finalizado el programa y con las evaluaciones de los miembros del equipo y del alumnado, se realizará una memoria del proyecto que incluya una comparativa entre los objetivos iniciales y los resultados obtenidos. Por otro lado, se valorarán las diferentes propuestas de mejora que hayan salido de cualquier miembro de la comunidad educativa implicado en el programa.

Otros aspectos importantes

  • La asignación de tutores y tutorizados la realiza el profesorado teniendo en cuenta las características  de los alumnos de tercer y los informes de los alumnos de primero (traspaso de información de primaria a secundaria).
  • El año siguiente los alumnos tutores son de cuarto y los tutorizados, de segundo.
  • El nivel institucional del centro educativo:
    • Incluido en las políticas del centro, en el PEC (Proyecto Educativo del Centro) y el PCC (Proyecto Currucular del Centro).
    • Incluido en los instrumentos de gestión de tipo operativo (RRI, PAC y normas de convivencia).
    • Se facilitarán desde el centro los recursos necesarios: humanos, económicos y organizativos (espacio y tiempo).
    • Se debe procurar que las tutorías de 1º y 3º se realicen en la misma franja horaria, habilitar espacios y tener en cuenta los horarios del profesorado.

 

Andres Gonzalez Bellido
Coordinador del Máster en Psicología de la Educación y coordinador del equipo TEI
abellido6@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>