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El racismo: una aproximación hacia la fobia social

  • Reseña breve:

    Hoy en día es prácticamente inevitable pedir que una persona vea a otra sin crear juicios, opiniones, evaluaciones y expectativas de manera anticipada, sin fundamentos acerca de ese individuo. Solemos clasificarnos entre nosotros por sexo, piel, nacionalidad, profesión, clase social, ideas políticas, etc. ¿Por qué tener la necesidad de diferenciarnos entre nosotros por algo superficial? ¿Alguno de esos estereotipos en realidad describen algo representativo de cada persona? ¿Es tan relevante clasificar a una persona por su color? ¿Sería una persona distinta si no fuese blanca? ¿O negra? ¿O india? Muchas personas se dejan influenciar por estos prototipos. Clasificar a las personas es algo fácil de hacer, pero es muy difícil hacer que las personas no se dejen llevar por esas características obvias del individuo, pero no determinante de su personalidad. El problema empieza cuando el individuo altera su juicio sobre esa otra persona a raíz de esa distinción. ¿Somos tan superficiales? O, ¿hay razones válidas como para dejarnos llevar por esa distinción y clasificación, marginando injustamente a esas persona, brindándole un trato distinto, o simplemente ni tratarlas? ¿Podemos, por el físico, atribuirle a una persona su capacidad de poder ser capaz de realizar alguna tarea?…

  • Autor: Isabella Izquierdo Migone