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Terapia basada en la Inteligencia Emocional (TIE)

Máster en Psicoterapia del Bienestar Emocional

“La inteligencia emocional incluye la habilidad para percibir con precisión, evaluar y expresar emociones; la habilidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan el pensamiento; la habilidad de entender la emoción y el conocimiento emocional; y la habilidad de regular las emociones para fomentar el crecimiento intelectual y emocional” (Salovey, P. y Mayer, J.D., p.10, 1997).

El Máster en Psicoterapia del Bienestar Emocional te dará a conocer la terapia basada en la inteligencia emocional (TIE), que se caracteriza por varios aspectos:

– Su objetivo es el desarrollo de habilidades emocionales descritas en el modelo de IE de Salovey y Mayer (1997).

– Está enmarcada dentro de la Psicología Humanista que surgió en los años 1950 en California (USA) como tercera rama de la psicología (ya estaban la conductista y la psicoanalítica).

– De carácter humanista e integradora, pues enfatiza aspectos propiamente humanos y trabaja diferentes dimensiones de la persona a partir del trabajo con las emociones.

– 20, haciendo énfasis en sus capacidades y potencialidades, en la libertad de elección y creatividad, en el interés por el proceso de autorrealización y en la actitud integradora.

Las habilidades emocionales descritas en el modelo de Salovey y Mayer constan de 4 fases:

Identificación: se basa en un psicodiagnóstico emocional y en el empleo de  estrategias que ponen de manifiesto emociones generadoras de los problemas y conflictos tanto a nivel personal como relacional. El propósito de esta fase es doble; por un lado, ayuda al terapeuta a identificar qué tipo de emociones se encuentran en los conflictos del paciente y, por el otro, permite que el paciente haga insight tomando conciencia de la naturaleza de sus dificultades.

Facilitación emocional: se trabaja con la emoción básica identificada que subyace al malestar del paciente. La estrategia de intervención permite observar en uno mismo y en los demás cómo dicha emoción está asociada a necesidades, por lo general, no expresadas y cómo estas necesidades generan motivaciones, no siempre aceptadas, y cómo guían nuestros pensamientos y conductas.

Comprensión: se pretende dar sentido a la experiencia de la emoción auténtica. A través de comprender de dónde y cómo surge, pero, sobre todo, de qué forma opera en nosotros. Se busca “perder el miedo” a la experiencia emocional cuando no es placentera para aceptarla y valorar su significado vivencial.

Regulación: se centra en la consolidación de los conocimientos adquiridos a partir de habilidades que permiten la regulación adecuada de las emociones. Se basa en la puesta en práctica de la IE en situaciones cotidianas de la vida y la búsqueda de estrategias de reparación tras la experiencia de emociones desagradables.

La TIE cuenta con aproximadamente trece estrategias de intervención que se realizan una tras la otra dentro del proceso de intervención. Dichas estrategias son: 1) El rosal, 2) La metáfora, 3) Auto-caracterización, 4) Pregunta del milagro, 5) Esculturas familiares, 6) Rincones emocionales, 7) Tabla de emociones, 8) El espejo emocional, 9) Ejercicio de trabajo con la culpa, 10) Las dos sillas, 11) Cuento del animal, 12) Diálogo con el síntoma, y 13) La estrella.

Para finalizar, se citará un ejemplo de la técnica de la pregunta del milagro, la cual pretende destacar los posibles beneficios del síntoma, saber cuáles son los objetivos del paciente respecto a los cambios que desea realizar e identificar su estilo de afrontamiento. La formación en psicoterapia te permitirá trabajar la TEI con tus pacientes. En la actualidad es indispensable que los psicólogos se formen con cursos de bienestar emocional para conseguir mejorar su intervención psicoterapéutica.

Relato de L.P. ante la pregunta del milagro:

“Si Anna (la psicóloga) fuese una maga y me pudiese conceder un milagro le pediría que me pudiera quitar los sofocos porque es lo peor y la sensación de muerte inminente. También desearía que quitase lo negativo de mí, el sentirme como un bicho raro. También me gustaría que me diera el poder de decir que no, porque siempre estoy diciendo que sí a todo para que nadie se enfade. Quitaría la agresividad de Juan (pareja de L.P.), poder llevar a los niños al colegio sin ningún problema y poder estudiar algo.

De cómo reaccionaría la gente si mejoro, bueno, creo que no se lo creerían, porque como siempre me han conocido así, mi familia cambiaría mucho. Empezando por los niños, creo que ellos estarían muy bien, porque podría ir con ellos al parque, a los festivales del colegio y a todo lo que hace una madre, así que creo que estarían muy contentos.

En cuanto a Juan, creo que él reaccionaría mal, porque a él le gusta que yo dependa de él, que lo necesite, y si me pongo bien, ya no me hará falta. Y de mi madre, pues bien, porque al final se daría cuenta de que he sido capaz de mejorar.”

 

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