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Equinoterpia combinada y autismo

Máster en terapia asistida con animales

La equinoterapia implica la utilización de caballos con fines terapéuticos dirigidos a la estimulación y/o rehabilitación de las áreas que conforman al ser humano: física, cognitiva y socio emocional, teniendo como objetivos terapéuticos principales la salud, la educación y el deporte (Maciques, 2013).

ISEP cuenta con formación especializada en terapia asistida con animales. Vemos los tres principios terapéuticos en la equinoterapia (Gross, 2000):

-Transmisión del calor corporal: el calor que transmite el caballo es aproximadamente de 38ºC y es empleado para distender y relajar musculatura y ligamentos, así como estimular la percepción táctil, además, el mayor flujo sanguíneo estimula el sistema circulatorio, lo que beneficia en general la función fisiológica de los órganos internos. A nivel psicoterapéutico, el calor del caballo adquiere gran valor en el área psicoafectiva y posibilita la realización de la hipoterapia con excelentes resultados en la estimulación temprana y en personas con discapacidades físicas, ya sean congénitas o adquiridas.

-Transmisión de impulsos rítmicos: el caballo transmite impulsos rítmicos al cinturón pélvico, columna y miembros inferiores del jinete. La motricidad del ser humano se realiza por medio de estímulos dados desde la periferia, y esta práctica proporciona estímulos fisiológicos que regulan el tono muscular y desarrollan el movimiento coordinado. Su valor psicoterapéutico radica en que ofrece una gama de experiencias sensoriales que posibilitan la integración sensorial, lo que fomenta la confianza en el paciente, quien experimenta nuevas reacciones psicológicas en relación con él mismo y el entorno.

-Transmisión de un patrón de locomoción tridimensional, equivalente al patrón fisiológico de la marcha humana: adquiere gran importancia en el tratamiento de disfunciones neuromotoras como la parálisis cerebral. El cerebro humano no solo registra movimientos aislados, sino toda una gama de patrones motores. El patrón fisiológico de la marcha humana que el paciente realiza durante la monta se graba en el cerebro y con el tiempo se automatiza, lo que posibilita su transferencia a la marcha pedestre. Su valor terapéutico radica en el área psicoafectiva y pedagógica porque desarrolla en el ser humano cualidades sociointegrativas como la comunicación análoga (no verbal), la tolerancia, la paciencia y el sentido de responsabilidad, lo que promueve cada vez más la integración de la equinoterapia al área educativa, especialmente la educación especial.

En este sentido, se propicia entonces la estructuración de la personalidad, se favorecen la evolución y adaptación de los comportamientos motores, afectivos, sociales y cognitivos de cada individuo con su entorno en una relación dialéctica: sujeto-cuerpo-entorno (Maciques, 2013).

En el caso específico del autismo, entendido como un diagnóstico para toda la vida, diversos autores han demostrado sin lugar a duda que una adecuada estimulación, especialmente precoz, permite el desarrollo de habilidades que mejoran el desempeño funcional del niño con trastorno del espectro autista (TEA). Se defiende la propuesta de la llamada “Equinoterapia Combinada” que consiste, como la palabra lo indica, en combinar la equinoterapia con otras técnicas clásicas de rehabilitación factibles de desarrollar en el contexto de los centros, aprovechando el ambiente único que en estos centros existe e incluyendo en los padres mediante intervenciones programadas que los capaciten para enfrentar mejor la estimulación del desarrollo de sus hijos.

La Equinoterapia Combinada es, ante todo, una modalidad de tratamiento integral, que toma lo mejor de diversas técnicas entre ellas: la terapia ocupacional, fisioterapia, logopedia, arterapia, ludoterapia, las artes plásticas, musicoterapia, expresión corporal, terapia con títeres, y las actividades recreativas planificadas con un sentido terapéutico, todas ellas combinas con la equinoterapia. El proceso de adaptación del niño con TEA a la equinoterapia y terapias afines, especialmente en los casos más severos, es con frecuencia difícil y prolongado, pero la experiencia práctica demuestra que, en la mayoría de los casos, responden bien y se interesan por la actividad. El caballo representa un factor facilitador de un grupo importante de actividades que promueven ajustes de conducta y socialización. Es, además, un factor de motivación para interesar al niño en el medio ambiente que le rodea. Con el Máster en Terapia Asistida con Animales de ISEP descubrirás distintos animales como facilitadores terapéuticos (perros, caballos, leones marinos, etc.)

Los efectos que se pueden alcanzar con la relación niño-caballo son entre otros:

– El desarrollo de la comunicación verbal y no verbal.
– El aumento de la atención y la concentración.
– El incremento de confianza y la autoestima.
– El desarrollo de la voluntad y motivación por el entorno.
– El aumento de la capacidad de adaptación al medio externo.
– La disminución de impulsos agresivos y autoestimulación.
– El desarrollo del comportamiento cooperativo y la responsabilidad.

El primer paso cuando llega el niño con TEA al centro de equinoterapia es realizar una profunda evaluación integral. La evaluación se organiza en tres componentes básicos: el primero, lo referido al aspecto biológico, donde se recogen todos los antecedentes clínicos de interés y toda la información posible sobre la forma en que las manifestaciones clínicas fueron apareciendo; el segundo componente está referido a la esfera psicológica, aquí es vital caracterizar la conducta, el comportamiento, los intereses, motivaciones, las cosas que lo estimulan y las que lo irritan, lo que le llama la atención y lo que le resulta indiferente, y el tercer elemento es conocer el contexto familiar y social en que se desarrolla el niño, la forma en que la familia, en especial, las personas directamente encargadas del cuidado del niño reaccionan es un factor importante a considerar para elaborar una estrategia de intervención.

El segundo paso consiste en la discusión de un programa individual de intervención que surge a partir de la opinión de cada uno de los integrantes del equipo de rehabilitación del centro de equinoterapia, después de haber evaluado en profundidad el síndrome invalidante que afecta al niño. Cabe destacar que ante un niño con autismo no sería inteligente proponerse metas muy ambiciosas; es preferible evaluar el curso del tratamiento a partir de metas intermedias, bien definidas, alcanzables, que de manera progresiva influyan en la independencia funcional del niño.

Desde el marco de la Equinoterapia Combinada, se defiende la necesidad de que un mismo profesional sea el encargado de trabajar con el niño las diversas formas de tratamiento que ofrece el centro de equinoterapia. Esto requiere que los profesionales tengan una formación transdisciplinaria.

Finalmente, es importante no olvidar el principio de la Terapia Conductual que no es más que la aplicación de los principios y técnicas del aprendizaje en la modificación de la conducta utilizando reforzadores (premios y castigos) y la repetición. En otras palabras, el terapeuta debe ser capaz de anticipar la conducta no deseada y evitar los factores que la desencadenan o desviar la atención en otra dirección en el momento oportuno.

El Máster en Terapia con Animales de ISEP es pionero por su carácter interdisciplinar. Cuenta con los mejores docentes del sector y está basado en una metodología que se fundamenta en la combinación del aprendizaje práctico y los conocimientos teóricos.

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