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El papel del psicólogo en la reproducción asistida

Máster en sexología clínica y terapia de parejas

La infertilidad es considerada una crisis vital debido a que representa una ruptura del desarrollo como especie: nacer, crecer, reproducirse y morir. Quienes experimentan esta situación, pueden llegar tener la sensación de que los demás han seguido avanzando en su desarrollo y ellos se han quedado estancados (Labarta, 2015). Por ello, es frecuente que cuando una pareja llega a una unidad de reproducción asistida, suele llevar a sus espaldas un historial de fracasos en su intento por concebir, fracasos muchas veces guardados de cara a la sociedad, así como ciclos de esperanza y desesperanza.

Gracias a las técnicas de reproducción hay 2% de nuevas vidas que ven la luz en países occidentales. Sin embargo, aún no se ha conseguido que las parejas pasen por esta experiencia sin ninguna afectación psicológica. Se trata de tratamientos largos y costosos tanto física como emocionalmente. De hecho, Giménez (2015) afirma que: “hoy sabemos que entre los pacientes que acuden a técnicas de reproducción asistida en España puede existir entre un 20 y un 65% que presentan en algún momento síntomas clínicos de cierta significación, con predominio de la ansiedad, depresión, desesperanza, culpabilidad, baja autoestima, etc.”

Paralelamente al desarrollo de procedimientos de fertilidad, surgió como especialidad la psicología de la reproducción. Hoy en día, cualquier centro de reproducción asistida que se valore ofrece a sus pacientes la posibilidad de consultar con un psicólogo (Iriberri, 2012) con formación en sexología y terapia de parejas.

“El 77% de parejas que abandonan los tratamientos, lo hacen por presiones psicológicas en lugar de por un mal pronóstico médico. El momento de mayor abandono se produce tras el tercer FIV (o fecundación in vitro), y el 13% de las mujeres presentan ideas suicidas tras el primer fracaso en FIV.”

Principalmente y hasta la fecha, el papel más importante de la psicología se centraba en las donaciones de gametos. Tal como expresa Montserrat Roca, psicóloga de los hospitales Vall d’Hebron y Quirón de Barcelona, miembro de la Sociedad Española de Fertilidad y una de las autoras del Manual de Intervención Psicológica en Reproducción Asistida señala como psicólogos hay que comprobar que los donantes “…no solo son personas libres de psicopatologías; también ha de comprobarse que, en un futuro, no tendrán intención de buscar al posible fruto de su donación” (cp. Iriberri, 2012).

Sin embargo, en los últimos años se ha comprobado que recibir apoyo psicológico durante cualquier tratamiento de fertilidad puede resultar de gran ayuda para la pareja. Las sesiones pueden aliviar la sensación de presión que se crea especialmente en las mujeres por el hecho de no conseguir quedarse embarazadas, además de resolver las dudas más íntimas y lidiar con los efectos de la medicación (Iriberri, 2012).

Específicamente, en la consulta del psicólogo especialista en reproducción, las parejas (o solo las mujeres) cuentan con la posibilidad de preguntar todas aquellas dudas que no caben en la consulta de un ginecólogo. “Se trabaja mucho en contra del pensamiento mágico. Es muy habitual que a una pareja que está tratando de tener hijos se les diga que se vayan de viaje y que así seguro que lo consiguen; es muy frustrante cuando esto no sucede”, explica Roca (cp. Iriberri, 2012).

Dicha lucha contra el pensamiento mágico implica desmontar mitos y hacer un trabajo de reestructuración cognitiva, ya que hay personas que llegan a probar todo lo que han escuchado que aumenta las probabilidades de quedarse embarazadas, “desde ponerse con las piernas arriba y mantener la postura media hora después del coito hasta mantener relaciones sexuales con un vaso de agua debajo de la cama” (Roca, cp. Iriberri, 2012). Es en estos casos donde los psicólogos han de hacer ver a la paciente lo que ésta en realidad ya sabe, pero que muchas veces por desesperación prefieren ignorar.

Finalmente, el papel de la psicología es ineludible en uno de los momentos más duros al que puede enfrentarse una pareja que busca ayuda para tener hijos: “el psicólogo ayuda a elaborar el duelo, acompaña cuando se ha de tomar la decisión de no tener hijos u optar por la adopción”, señala Roca (cp. Iriberri, 2012).

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