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Los actos violentos se relacionan con factores psicológicos y sociales determinantes

La violencia preocupa por las consecuencias que en sí mismo desencadena, la variedad de expresiones que tiene, su habitualidad y extensión. Los principales tipos de violencia que existen son la de género, en el trabajo, la sexual y la terrorista. Es muy importante combatir el comportamiento agresivo o violento, descubrir las causas que lo generan y eliminarlo.

La predicción de los actos violentos es el primer paso de la prevención de la violencia – programas preventivos, técnicas de valoración del riesgo de violencia, procedimientos de predicción para reducir el riesgo y las consecuencias de la violencia, llamadas “gestión del riesgo”- y consiste en una valoración donde se identifican los factores de riesgo y protección que a su vez condicionan la probabilidad de aparición futura de actos violentos en un agresor y en circunstancias determinadas.

Los protocolos de valoración del riesgo de violencia generan información valiosa sobre la probabilidad condicional que lleva junta a la de preparar maneras de actuar para controlar o  reducir este riesgo probable de comportamientos violentos.

La agresividad problemática tiene interrelación de los factores siguientes :

–  Biológicos:   reactividad  o impulsividad.
–  Psicológicos: capacidad de reacción emocional, alteración en la interpretación de la interacción social, estrategias inadecuadas de resolución de problemas.
– Sociales: déficit vinculados con edades tempranas, modelos de conducta incorrectos, contingencias de recompensa inadecuadas, déficit de vigilancia afectiva y disciplinaria en los educadores, exposición a conductas violentas en cuidadores, entorno social o medios de comunicación.

Se puede considerar, a parte del factor biológico, que la violencia no está ligada a un gen, si no a factores psicológicos y sociales determinantes.

Así, el sujeto con perfil psicológico de personalidad con tendencias agresivas y violentas se muestra:

–  Conflictivo. No aprende con la experiencia o el castigo.
–  Rompe las normas sociales habituales.
– Agresivo. Deseo de herir al otro. El agresor sabe que a su víctima no le gusta lo que él está haciendo. Por tanto, no tiene que esperar a que el grupo evalúe su comportamiento como una violación de las normas sociales, sino que la víctima, al proporcionarle información directa sobre las consecuencias negativas de su acción,  hace que se refuercen y mantengan estas conductas.
–  Dificultad para tener sentimientos de vergüenza y culpa.
–  Baja tolerancia a la frustración.
– Tendencia al egocentrismo y extrapunición.
–  Baja o nula capacidad de empatía y colaboración.
–  Poca capacidad para establecer relaciones interpersonales y equitativas.

Como se ha dicho, la valoración del riesgo está basada en la identificación de los factores de riesgo y protección que se encuentran presentes en la historia personal y también en la realidad actual e inmediatamente futura de un agresor potencial atendiendo a una generalización respectiva de los escenarios que podrá encontrarse el agresor y las víctimas.

Montserrat Soto

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