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El importante papel del psicooncólogo en la aceptación y superación del cáncer

 

 

En España hay 1.500.000 casos de cáncer según la Asociación Española Contra el Cáncer (Aecc). Dado que el diagnóstico y tratamiento del cáncer supone un gran impacto en las vidas de los afectados, la psicooncología tiene como objetivo aumentar la calidad de vida del enfermo de cáncer y su familia, y aplicar una prevención de posibles complicaciones de tipo biopsicosocial. Hay que recordar que uno de cada cuatro pacientes sufre un trastorno afectivo a causa del miedo, la inquietud y la incertidumbre que les provoca la enfermedad según datos facilitados por el Institut Català d’Oncología.

Según Núria Gondón, psicooncóloga coordinadora del Posgrado en Psicooncología de ISEP, la asistencia psicooncológica se basa en ofrecer atención psicológica al paciente oncológico y a su familia para identificar las posibles angustias y preocupaciones que conlleva la nueva situación.

La intervención del psicooncólogo se centra, por un lado, en paliar el impacto emocional que desencadena un diagnóstico de cáncer. Por otro, ha de facilitar la adaptación del paciente a la enfermedad para que pueda ser parte activa del afrontamiento de la situación que genera la enfermedad. Otra función esencial de este profesional es mitigar los efectos secundarios de los tratamientos biomédicos, por ejemplo: condicionamiento a los vómitos debidos a la quimioterapia, adaptación a la nueva imagen después de una mastectomía, etc. El psicooncólogo trata, en definitiva, de que el paciente y su familia aprendan a vivir con la enfermedad.


El 25 % de los pacientes sufre trastornos afectivos

Gondón asegura que “es de gran ayuda para el enfermo y su familia poder contar de antemano con el soporte psicológico en todo el proceso neoplásico y, según sus necesidades, recibir más o menos ayuda”. La información y el conocimiento de las fases emocionales que se suceden a lo largo de la enfermedad, tanto al enfermo como a su familia, pueden prevenir mayores estados de ansiedad, ayudan a una mejor organización de los roles en el núcleo familiar y, como consecuencia, favorecen una mayor calidad de vida. Además la psicooncóloga resalta la necesidad de dar una especial atención a los hijos de los enfermos afectados de cáncer así como también a los hermanos de los niños oncológicos. Por la corta edad y por la falta de información que el adulto suele dar al niño, éstos muchas veces viven la enfermedad de manera mucho más traumática de lo que supondría, pues cuando un niño no sabe, desarrolla su imaginación que, a veces, es más catastrófica que la realidad. “Siempre se olvida preguntar por las emociones del menor” añade Gondón.

El psicooncólogo tiene que proporcionar al resto de profesionales de la salud las necesarias herramientas de comunicación para obtener una mejor empatía con el enfermo. Según Gondón “la comunicación se tiene que basar en la verdad soportable para el paciente, pero sin esconderla”.

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