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Inteligencia en primera infancia

Máster en Psicopatología Infantojuvenil

nullInteligencia: ¿Qué es? ¿Cómo se desarrolla, fortalece o motiva?

Diversos estudios hablan acerca de la inteligencia y la definen como la capacidad para aprender, comprender, abstraer información y resolver problemas, del mismo modo se habla de la capacidad de elaborar productos dentro de un contexto socio-cultural. Autores como Adrián Owen, neurocientífico británico, Amanda Céspedes, neuropsiquiatra chilena y Fernando Gómez-Pinilla, neurocientífico de la Universidad de UCLA, señalan los diversos elementos importantes para el desarrollo de la inteligencia, entre ellos la plasticidad.

Una de las características más relevantes de la inteligencia para cualquier toma de decisión es la plasticidad, es decir, la capacidad de nuestro cerebro de modificarse a partir de los diversos estímulos que recibe del medio. La estimulación externa no va dirigida hacia ciertos aspectos de la inteligencia, sino que influye en el desarrollo global de la misma. Por tanto, el hecho que nuestro cerebro sea plástico, más aún en las primeras etapas de la vida, es una herramienta que podemos fortalecer y desarrollar en la primera infancia para ser más inteligentes en la edad adulta.

Sabemos que el cerebro y la  inteligencia están directamente relacionados y que los primeros años de la vida son cruciales para enraizar nuestro desarrollo. Según Amanda Céspedes, hasta los cinco años la corteza dispone de 300 billones de neuronas para conectarse entre sí; a los siete años, se dispone de 200 billones de neuronas y de los doce años en adelante tan solo 100 billones. Esta información es un tesoro, una maravillosa esperanza de poder modificar cientos de cosas y hacer de nuestros niños y niñas, personas con herramientas para la vida.

Los educadores tenemos un papel fundamental en este proceso. En la primera infancia y antes de la escolarización se trabaja el hemisferio derecho con mayor énfasis que el izquierdo, puesto que se encuentran las funciones más blandas tales como la intuición, la espiritualidad, la creatividad, la música melódica, la sensibilidad, etc. El sistema escolar actual ejercita mayormente el izquierdo con funciones más duras como son la lógica intelectual, el razonamiento, la memoria el pensamiento matemático, la música rítmica, la escritura y el lenguaje, olvidando la ejercitación de las funciones del hemisferio derecho.

Como maestros de niños en etapa infantil debemos sugerir ciertos aspectos favorables para el desarrollo y fortalecimiento de la inteligencia. Algunas recomendaciones para este objetivo son:

En relación al sueño
Es recomendable que el párvulo logre descansar las horas correspondientes (8 a 12 horas) cada noche. Sin luz, cómodos, con una temperatura adecuada y sin factores que pudieran alterar su sueño.

En relación con la alimentación
La comida debe ser saludable, priorizando aquellas que posean omega y vitaminas. Los horarios de éstas son importantes, puesto que se debe respetar las rutinas establecidas, y la cantidad debe corresponderse a la actividad que realicen: durante la mañana el consumo calórico debe ser mayor que el de la noche; las frutas deben consumirse durante la mañana o a media tarde, se debe alternan el consumo de carnes blancas y rojas, priorizando siempre las blancas por sobre las otras; los frutos secos consumirlos en pequeñas cantidades diariamente; y de liquido beber mayoritariamente agua o jugos de frutas naturales sin azúcar añadido como también infusiones o hierbas.

En relación con la actividad
El ejercicio, el movimiento del cuerpo, favorece no solo una vida y un cuerpo saludable sino la oportunidad de explorar, conocer, sentir y disfrutar de distintos escenarios ambientales. Actualmente se habla también del BRAIN GYM o gimnasia cerebral para despertar nuestras neuronas y, de esa manera, unir los hemisferios provocando mayores niveles de desarrollo de las habilidades mentales.

En relación con el estímulo externo
Este es, para mí, un punto neurálgico. Personalmente como educadora de párvulos hago hincapié en el rol fundamental de los padres. Tienen (tenemos, dado que soy además madre) gran parte de responsabilidad en esta tarea. Desde clase invito a todos los educadores a reiterar habitualmente a los padres los siguientes puntos que ayudarán a sus hijos a desarrollarse de una forma más sana y a fortalecer la inteligencia:

– Manifestar verbalmente el amor a ese niño o niña.
– Dar cariño constante a través de caricias.
– Acompañarle en sus juegos y hacerse participe de ellos.
– Escuchar música, especialmente instrumental.
– Llevarlo a espacios naturales donde pueda despertar sus sentidos y atesorar buenos recuerdos y significativos con la familia.
– Entregar contención siempre.
– Leer, leer, leer. Sí, ya no hay excusas. La lectura invita a desarrollar múltiples funciones, apego, lenguaje, valores, entretención, imaginación… entre tantas otras más cosas.
– Acompañarle en sus deberes académicos, orientarlo, sugerir, instruir en la medida de lo posible en un ambiente grato, sin actos que provoquen frustraciones o desinterés por las materias.
– Dialogar, constante y persistentemente con intención de explorar sus sentimientos y acompañarlo en su sentir; siendo guía, modelo y mediador responsable de su desarrollo.
– Invitarle a desarrollar un taller donde pueda ser responsable, disciplinado y perseverante en alguna habilidad que le guste. Además, esta será una herramienta que le permita socializar y regularse con otros.
– Invitarle a participar de algo espiritual, para algunos será la iglesia, para otros el contacto con la naturaleza, pero un lugar donde pueda reflexionar y pensar a escala en relación con su edad, acerca de su trascendencia.
– Disfrutar del arte, la pintura, la escultura, la música, acercarlo a este mundo a través de visitas a museos, exposiciones para que experimente sensaciones y con ello motivarse a crear.

Esta y otras sugerencias ayudan a aterrizar a los niños de la velocidad contractual, de la globalidad del mundo tecnologizado que ha robado las más simples pero más importantes etapas de la vida de nuestros pequeños. El recuperarlas depende, única y exclusivamente, de nuestro ejercicio diario con ellos y ellas.

Debemos recordar que estamos hechos de una riqueza invaluable: somos seres capaces de experimentar diversas situaciones y emociones. Howard Gardner ya hablaba de las inteligencias múltiples (espacial-visual, lingüística, lógico-matemática, -interpersonal, intrapersonal, naturalista, musical, corporal-kinestésica y existencial). No solo debemos desarrollar un solo tipo de inteligencia, dado que el mercado nos dirige a potenciar solo unas pocas, sino que debemos ser capaces como educadores de descubrir y potenciar aquellas que están más alejadas y que brindan a cada persona una mayor felicidad y paz interior a largo plazo.

Existe formación post universitaria que ayuda a los educadores a potenciar la máximo el desarrollo de sus alumnos como el Máster en Coaching Educativo, el Máster en Intervención Psicopedagógica en Contextos Educativos o el Máster en Neuroeducación entre otros.

Para revisión:
Adrián Owen: 12 Pilares de la Inteligencia.
Amanda Céspedes: Cerebro, inteligencia y emociónFundación Mirame, 2007

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4 pensamientos en “Inteligencia en primera infancia

  1. Jorge Leiva O

    Muy interesante lo expresado, creo que es un tema de gran profundidad y que entrega a las actuales Mamás y a las futuras generaciones una información que no solo ayudará en el desarrollo del niño, sino también los hará seres más Felices, me gustó mucho “FELICITACIONES”

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