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Incidencia del abuso de la TIC en preescolares

Máster en Intervención Psicopedagógica en Contextos Educativos

Actualmente estamos insertos en una sociedad de la Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC), con premura y de urgencias, donde pareciera que si no utilizamos algún recurso tecnológico, estamos desconectados y perdidos del mundo y de nuestro entorno. Es como si el día durara menos horas que antes y nuestros deberes y responsabilidades aumentan considerablemente en la jornada. Corremos en la mañana para llegar a nuestros trabajos, luego para llegar a nuestros hogares y cuando queremos compartir tiempo con las familias, el cansancio, uso de la TIC y el desgano nos gana la batalla.

Del mismo modo les ocurre a los niños. La escolaridad completa, la competencia academicista de los establecimientos educacionales y el sistema en sí, parecieran extenuar a los escolares. Queremos y pretendemos hacer de nuestros niños adultos comprensivos y genios de contenidos de materias y habilidades a su corta edad. Poco importa si aprenden jugando o no, que exploren o disfruten de nuevas experiencias… lo importante es responder al sistema competitivo y veloz que se lleva a cabo para obtener buenos resultados y, con ello, favorecer a los establecimientos educativos.

Los niños con menos de seis años son actualmente “nativos digitales“, puesto que desde temprana edad están insertos en un mundo tecnológico y relacionado con celulares, vídeo-juegos, consolas o computadoras.

El tener la posibilidad de usar algún tipo de tecnología permite desarrollar en niños de corta edad, ciertas habilidades tales como: coordinación viso motriz; resolución de problemas; razonamiento lógico, orientación espacial; estrategia y mejora en los reflejos, entre otras. Sin embargo, estas habilidades podrían ser encauzadas desde otro tipo de herramientas, recursos y metodologías, menos llamativas para los niños de hoy.

Los efectos más palpables de niños menores de seis años que habitualmente utilizan este recurso en exceso son estremecedores. Entre ellos destacan:

– La falta de interacción social debido al poco contacto con otros niños, a las familias pequeñas de uno o dos hijos, a que los padres trabajan durante todo el día y a la poca socialización por no hacer uso de espacios comunes y públicos.
– Sedentarismo (obesidad, sobrepeso). La falta de ejercicio, las reducidas horas de educación física en la escuela, la comodidad del estar quieto… impiden tener una vida saludable, llevándolos a enfermedades a temprana edad.
– Comportamiento irritable. La irritabilidad, entendida como un estado emocional caracterizado por un menor control sobre el temperamento que generalmente se traduce en arrebatos verbales o de comportamiento (Snaith and Taylor 1985), provocados por la pérdida o el fin de un determinado juego, alteran el organismo del menor, haciendo que reaccione con un bajo dominio del control de sus emociones.
– Dependencia, es decir, y acotado al tema al abuso de la TIC, la necesidad de un determinado juego o tiempo de juego para sentir bienestar.
– Desorden en los hábitos de estudios y rutinas. Habitualmente los niños crean este desorden puesto que el tiempo del juego dependerá de la satisfacción o de su nivel de frustración. Si el resultado es positivo, entonces realizará sus actividades con ánimo y tranquilidad, mientras que si su resultado no es óptimo o esperable, dejarán esa estabilidad emocional, y sus rutinas de estudios se verán desplazadas o postergadas hasta lograr el éxito esperado en el juego.
– Desmotivación. Falta de interés en actividades al aire libre. Evita tener que realizar esfuerzos físicos e ir un poco a lo desconocido, con factores ambientales que pudieran afectar a su condición. Tiene preferencia a permanecer bajo circunstancias controladas, seguras y cómodas.
– Impulsividad, violencia y, en algunos casos, ira. La impulsividad conductual se caracteriza por la falta de control motriz y emocional y por actuar sin pensar en las consecuencias posteriores, movido por el deseo de gratificación inmediata.
– Desorientación en la noción del tiempo. Los niños que presentan un grado de adicción a videojuegos pierden, de alguna u otra manera, la noción del tiempo. El tiempo de juego corresponderá a los triunfos o derrotas que se generen en la oportunidad. En el caso de un alto índice de frustración el niño requerirá mayor tiempo para lograr la satisfacción esperada.
– Alteraciones de sueño. En ocasiones, el grado de violencia de los juegos afecta directamente a las etapas del sueño, pudiendo provocar en la fase tres y cuatro de sueño(donde las ondas cerebrales son más lentas) terror nocturno o pesadillas relacionadas con los videojuegos a los que juega.
– Ansiedad en circunstancias varias durante el juego. Se podrían generar ciertos temores en forma previa, anticipada, sin conocer o reconocer el por qué de esa sensación.

Entre las causas más habituales de la dependencia a los videojuegos y otros recursos tecnológicos se encuentran:

– La cantidad de dispositivos de este tipo que hay en los hogares.
– La actividad laboral de los padres y el poco tiempo a compartir con ellos.
– El bajo control y supervisión de los padres en el actuar de los niños.
– La falta de consistencia y coherencia en las reglas establecidas, si es que las hay.
– La opción de estar más cómodos.
– La seguridad dentro del hogar más que fuera de ella (parques, plazas, centros de juegos, etc.).
– La facilidad para encontrar rápidamente lo que buscan.
– La sensación de lograr algún tipo de recompensa al ganar un juego.

Pese a ello, el tener a niños dependientes preocupa a los progenitores. Es por ello que a continuación se dan a conocer algunas recomendaciones:

– Evitar el uso de videojuegos, consolas, computadora, tablets, incluso el televisión dentro de los dormitorios.
– Establecer horarios rutinarios de alimentación, estudio, sueño y recreación incluyendo en este punto el uso de las TIC.
– Planificar actividades fuera del hogar en familia que sean acorde a su edad y motivación.
– Hacer uso de plazas y lugares públicos, descongestionados, en donde hayan más niños con los que él se pueda relacionar.
– Incentivar el deporte con caminatas, salidas en bicicletas o al cerro. Si es en grupo familiar y bajo una actitud positiva probablemente sea más motivador para el niño.
– Mostrar el uso positivo de las TIC, dando a conocer el agrado por algún documental, tipo de música o ejercicio en línea que sea acorde a su edad y sus motivaciones.
– Invitar a conversar, a escala simple y sencilla, del daño que produce y los efectos que trae consigo la dependencia de las TIC.
– Establecer una gama de actividades, juegos o canales de Youtube donde los padres hayan hecho una selección exhaustiva del contenido.
– Bajar el nivel de irritabilidad a través de estrategias que conduzcan a una miranda interna de lo que provocó ese enojo, ira, molestia u otro y encontrar la solución. Enseñarle a respirar y controlar los impulsos para que sea capaz de auto-controlarse.
– Asistir a un especialista para que facilite orientaciones específicas.
– Procurar brindar afecto, tiempo y preocupación, con el fin de potenciar su persona en forma integral.

Finalmente entender que el preescolar podría estar en una proceso de hacerse adicto al uso de las TIC. El DSM-V da su primer paso para considerar adicciones conductuales a la clasificación de adicciones actuales descritas.

 

 

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2 pensamientos en “Incidencia del abuso de la TIC en preescolares

  1. Silvia Herrera Ortega

    : Hola, me pareció muy bueno tu artículo y aplicable para los padres de chicos de cualquier edad, ya que las consecuencias negativas del abuso de las TICS en preescolares, se va arrastrando toda la vida. Ejemplo de ello, yo soy directora de una escuela de adolescentes en México y cada vez más recibo chicos encapases de relacionarse con sus iguales, con una tremenda adicción a las TICS, y que no cuentan con ninguna vigilancia al respecto.
    ¡Qué peligroso!

    Responder
    1. PaulaPaula

      Hola Silvia, así es, la adicción comienza desde pequeños y aquellos que ya son padres están trasmitiendo la misma cultura dentro del hogar.
      Es lamentable y preocupante.

      Responder

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